Los dos hermanos etarras tenían en un caserío material para 20 coches-bomba
Los 850 kilos de explosivos son el segundo mayor almacén localizado en España

Simpatizantes aberzales jalean a los dos presuntos terroristas detenidos.
Un bucólico caserío transformado en una quesería con denominación de origen Idiazabal en el valle del Goierri, en el corazón de la Guipúzcoa profunda. Ese era el lugar donde ETA escondía el segundo mayor de los arsenales jamás descubierto en suelo español en el medio siglo de historia de la organización terrorista. La Guardia Civil se incautó ayer en la casa rural de Legorreta de los hermanos Esnaola Dorronsoro, dos populares deportistas vascos, de 850 kilos de nitrato amónico -”el material básico para fabricar amonal o amosal-”, cien litros de combustible para reforzar bombas, 13,5 kilos de pentrita, además de tres detonadores caseros, material para fabricar bombas, documentos de ETA, entre ellos boletines internos de la banda, y abundantes archivos informáticos.
El del caserío Olalde se trata del mayor depósito de explosivos incautados a ETA desde el hallazgo en febrero del 2010 en Portugal de cerca de 1.500 kilos de material para confeccionar artefactos. En territorio español, sólo la caravana de la muerte interceptada en diciembre de 1999 en Zaragoza cuando se dirigía a Madrid con 950 kilos, supera el récord de Legorreta. Con el arsenal recuperado en la quesería, explicaron mandos de la lucha antiterrorista, se podrían haber fabricado cerca de una veintena de coches-bomba de gran potencia.
Al margen del hallazgo del voluminoso depósito, las detenciones pusieron punto y final a casi una década de investigaciones a la caza del que probablemente sea el más activo y «misterioso» comando de ETA especializado en el almacenaje, traslado y distribución de arsenales entre células terroristas. Más allá del trabajo como correos entre los taldes, las fuerzas de seguridad no descartan que los arrestados puedan, además, estar relacionados con algunos atentados de la última década cuya autoría aún no está aclarada.
El Ministerio del Interior sostiene que los dos hermanos arrestados la madrugada de este martes, José Aitor, de 40 años, e Igor, de 36, compaginaban su trabajo como ganaderos y pequeños empresarios con el de terroristas a tiempo parcial como miembros de un comando denominado Erreka (Corriente) «operativo desde hace varios años», pero cuya identificación había sido imposible hasta ahora.
La Guardia Civil supo de su existencia tras la caída en septiembre de 2002 del entonces jefe militar de la banda, Juan Antonio Olarra. En su agenda tenía anotada una cita con el comando Erreka para diciembre de aquel año. El nombre del comando volvió a aparecer ese mismo diciembre entre los papeles incautados al sustituto Olarra, Ibon Fernández Iradi, Susper, pero de nuevo no hubo forma de saber quiénes eran sus componentes.
El Erreka desapareció de la faz de la tierra hasta que en el verano del 2007, la captura de uno de los lugartenientes de Txeroki, desveló que el comando seguía moviendo explosivos para los diferentes grupos. Nuevos apuntes sobre el Erreka volvieron a surgir en la operación contra la estructura H-Alboka de ETA hace ahora un año.