«No nos hemos recuperado de lo de Sheila y ahora sale esto»
Una mujer no consigue dominar la emoción y se tapa la cara para ocultar sus lágrimas.
Degaña no es ajeno a la violencia contra las mujeres. En enero del 2004 aparecía en su coche el cuerpo sin vida de la joven Sheila Barrero con signos de violencia y agresión sexual. Aunque se detuvo al sospechoso, el caso no se ha cerrado y se da la circunstancia de que su padre, Elías Barrero, mantiene una buena relación con la familia de Silvia Brugos. «Que a una familia que conoces, con la que tuvimos una buena relación, y que ahora pase una cosa de estas es... es un palo para el pueblo. No nos hemos recuperado de uno y nos metemos en otro. Esa es la palabra», opinaba ayer Barrero.
Barrero desconoce si se habían producido episodios de violencia entre los ex esposos, que había vivido durante los años que duró su relación en Caboalles de Abajo, «aunque algo tuvo que haber, porque cuando dos se separan es que algo hay. Él tiene un carácter que nunca me gustó: agresivo, no caía bien por aquí y tenía poco roce con la gente cuando venía. Un día te enteras de que se separaron y ella vino a vivir con sus padres. A la temporadina empezó a salir con un chico, porque rehace su vida. Él llevaba a los chavales con él y todo y el domingo estuvieron con él y los dejó aquí el domingo a las ocho de la tarde».
Tampoco le gusta el detenido a la tía de Silvia Brugos, Inés Rodríguez, que lo calificó de «déspota» y añadió que no quería tener roce con la familia de su mujer. «Ella le dejaba llevarse a los niños siempre que quería», añadió.
En el Restaurante del Gobernador, los clientes miraban ensimismados la noticia en la televisión. Primero, en Televisión Española y, después, en el informativo de la cadena del Principado. El múltiple crimen, hecho noticiable donde los haya, atrajo a un buen número de medios de comunicación y Degaña se llenó de furgonetas con parabólicas para realizar conexiones en directo y enviar crónicas a las emisoras. El portátil y el pincho de internet servían a algunos fotógrafos para enviar a sus redacciones las fotografías del terrible suceso desde el mismo restaurante en la que el público asistía incrédulo a la retransmisión televisiva.
Rubén García, camarero del restaurante, corroboraba el carácter poco sociable del presunto homicida. «No se dejaba ver por la gente del pueblo. Hacía su vida y en el bar ni aparecía», comentaba. Lo describió como un tipo fuerte, «que, al parecer, practicaba kárate o algún tipo de arte marcial en un gimnasio de Villablino». Distinto a la pareja actual de Silvia, el fallecido Jorge Marqués Vado.
Con respecto a Roberto Brugos, el hermano de Silvia muerto, los clientes del bar explicaron que, en la actualidad, se encontraba de baja laboral, debido a un problema en la espalda. Del padre de ambos, Manuel Ángel, también fallecido, indicaron que fue minero y que nunca había hablado de problemas familiares de esta índole.