La UPL abre la puerta al PAL
La renuncia de De Francisco replantea relaciones entre los partidos autonomistas y la Unión del Pueblo Leonés es proclive a readmitir a políticos de la escisión

Chamorro y Valderas, la noche electoral junto a una pantalla de televisión.
El anuncio de la marcha de José María Rodríguez de Francisco como secretario general del PAL, después de su segundo varapalo electoral en los ocho años de vida que tiene el partido, abre las puertas de la UPL a los concejales electos y militantes. Eso al menos es lo que piensan no pocos en la Unión del Pueblo Leonés, entre ellos su secretario general, Javier Chamorro. Eso sí, la unión de los leonesistas después de ocho años se haría sin De Francisco y sin ninguno de sus hombres de confianza, eso es algo que Javier Chamorro tiene muy claro y en lo que no va a ceder. Los dos más deseados para la UPL serían el concejal del PAL en San Andrés del Rabanedo, Francisco Javier Gómez, y el de Astorga, Pablo Peyuca. A este último se le unirían los dos ediles que le acompañarán en el nuevo plenario de Astorga. Nadie duda que la marcha de De Francisco deja huérfano al PAL de su fundador y máximo valedor y abre de par en par las puertas de la formación de Javier Chamorro a quienes antes la dejaron o a aquellos que optaron por el PAL hace cuatro años, como es el caso del edil de San Andrés. En cualquier caso, nadie quiere forzar la máquina, porque aún es muy pronto y porque De Francisco anunció la celebración de un congreso del PAL allá por el mes de octubre, y nadie duda que quiera dirigir quién será el que le sustituya al frente de la formación. Lo que sí es claro es que la llegada de Pablo Peyuca le permitiría tener a la UPL representación en el Ayuntamiento de Astorga, que perdió el pasado día 22 de mayo.
Los movimientos en UPL. El resultado electoral de la formación que dirige Javier Chamorro y, más concretamente, el mal resultado sobre todo en León, ha hecho que comiencen a verse los primeros movimientos internos, eso sí muy tibios y que tienen un nombre propio: el del defenestrado Abel Pardo, que ya ha tratado de cerrar contactos con algunos de los que considera críticos con la actual dirección, pero sin conseguirlo. La intención es abocar al partido a un proceso congresual anticipado para medir los cargos orgánicos al apoyo de los afiliados del partido.
Pero estos movimientos no tienen visos de crecer ni de llegar a buen puerto, entre otras cosas porque el próximo congreso leonesista no será hasta dentro de tres años y su secretario general no tiene intención alguna de adelantarlo. Eso es lo que juega en contra de estos primeros movimientos: el tiempo.
Tres años es mucho esperar y no parece que nadie de los que han logrado salvar los muebles y conseguir representación, por encima incluso de lo que le daban los pronósticos, vayan a secundar ahora cualquier movimiento contra la dirección.