la batalla por ponferrada
Álvarez asegura que sus problemas con Riesco son más personales que políticos
El nombramiento de la nueva Corporación de Ponferrada se dilata hasta el 1 de julio

Ismael Álvarez, en una imagen de archivo
La cuerda sigue tensa, no se ha roto y parece que ninguno de las dos partes que tiran quieren romperla. Aunque, eso sí, nadie cede para la gobernabilidad en Ponferrada y las piezas empiezan a colocarse encima del tablero de ajedrez. El exalcalde del PP y ganador de cinco concejales con su nueva formación IAP asegura que en estos momentos más que diferencias políticas lo que existe son diferencias personales con el hasta ahora regidor popular Carlos López Riesco. Ismael Álvarez dijo ayer que Riesco se ha portado con él «extraordinariamente mal en los últimos ocho años, en lo personal, no en lo político». Por eso, considera necesario que haya un cambio de actitud del actual alcalde en funciones y propone Álvarez a Riesco un «borrón y cuenta nueva».
Si desde la trinchera de Ismael Álvarez disparan con balas de fogueo para impedir que exista una ruptura, y plantean claramente un acercamiento de cara a que el PP gobierne en Ponferrada con tranquilidad, desde la otra parte están centrados en el Contencioso electoral y en lo que diga la Junta Electoral Central. Carlos López Riesco, que ayer prefirió no hacer más declaraciones que las conocidas diferencias con Ismael Álvarez, no quiere precipitarse.
El alcalde en funciones sostiene que hasta que no haya un resultado definitivo y por tanto oficial del escrutinio, si son válidos o no los 2.000 votos impugnados, no se podrán entablar las negociaciones definitivas.
Riesco está pendiente de lo que diga la Junta Electoral central, dado que desde este organismo se cursó orden expresa a las juntas electorales de zona para que todas las papeletas fueran iguales y se cumpla así la ley vigente, tras la reforma aplicada. Riesco también resalta que la forma de acercamiento de Ismael Álvarez no es precisamente conciliadora. Se considera así también, en parte, agredido.
Y mientras se produce una calma chicha sobre la mesa de las negociaciones políticas que están en marcha y deberán llegar a algún puerto, con temporal o con una mera borrasca, en Ponferrada ya se da por hecho que la toma de posesión de la nueva Corporación que salió de las urnas el pasado 22 de mayo no será hasta el 1 de julio. Queda descartado de entrada que el próximo 11 de junio se celebre el Pleno para designar al nuevo alcalde de la capital berciana, como sucederá en otros municipios en donde las cosas están ya claras. Se presenta así un mes de junio entero por delante para tensar o destensar la cuerda, dado que, según las fuentes consultadas en cada una de las partes en contienda de negociación, está pensando la cuestión personal más que la política tanto en Ismael Álvarez como en Carlos López Riesco.
De momento, el PSOE se mantiene en un discreto protagonismo mudo. Samuel Folgueral no ha abierto la boca ni a favor de la formación de Ismael Álvarez, ni por su puesto de la de Carlos López Riesco, con la hipotética vía de dejar gobernar en minoría al PP, con apoyos o con rechazos puntuales a la hora de decidir los asuntos en los Plenos.
En este sentido, desde la bancada del Partido Popular, Riesco sigue esperando a que Ismael Álvarez se pronuncie claramente y diga con rotundidad que rechaza «dar o recibir» votos del PSOE, del grupo de Samuel Folgueral. Como se sabe, las posibilidades ariméticas son diversas, dado que el PP perdió la mayoría absoluta con 12 concejales, el PSOE obtuvo 8 ediles y la el partido de independientes creado por Ismael Álvarez recibió 5 decisivos concejales.
José Luis Ramón se ve presidente del Consejo hasta el 1 de agosto. El presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, José Luis Ramón, que deja el cargo, aseguraba ayer que, con las impugnaciones de Ponferrada y las decisiones de otros municipios, se ve al frente de esta institución hasta el 1 de agosto. Y ello, porque el tiempo se echará encima con el nombramiento de consejeros.