Rubalcaba muestra su perfil más de izquierda y arremete contra la banca
Afirma que los bancos no pueden cobrar sus préstamos «a costa de la gente»
Alfredo Pérez Rubalcaba ha llegado a la conclusión de que la recuperación electoral para el PSOE está en la izquierda. A partir de esta premisa, el candidato exhibió ayer su perfil más progresista con una crítica sin concesiones a la banca por su política de conceder créditos hipotecarios a sabiendas de que su cobro iba a ser difícil o imposible. Ahora, añadió en una reunión con secretarios generales provinciales de su partido, las entidades financieras tiene que asumir que no pueden cobrar esos préstamos «a costa de la gente» y deberán renunciar a algo.
Cuando el vicepresidente primero se quita la corbata para vestirse de candidato muestra cuáles van a ser las líneas maestras de su campaña electoral: ortodoxia socialista, discurso socialdemócrata y sin concesiones neoliberales. La víspera, tras el Consejo de Ministros y en el papel de portavoz, desgranó en tono profesoral las medidas para los hipotecados con dificultades para hacer frente a sus obligaciones con los bancos, una iniciativa que causó un profundo desagrado en el mundo financiero. Ayer, en un acto de su partido y con lenguaje llano, se puso del lado de los afectados. «No se puede -”sostuvo-” dejar a las familias sin un mínimo para vivir» por pagar su vivienda. Los bancos, prosiguió, no pueden pretender recuperar su dinero en una época de crisis «a coste cero, a costa de la gente».
Rubalcaba se preguntó «quién tiene más responsabilidad», el que «pide» la hipoteca o el que la «concede». Recordó que en las épocas florecientes de la economía los bancos y los «directores de las sucursales (bancarias) cobraron porcentajes por esas hipotecas» cuando sabían que sus clientes estaban «al límite» para poder pagar o era «imposible» que pudieran hacerlo. «¿Ahí -”interrogó-” no hay ninguna responsabilidad, no tienen nada que decir (los responsables de la banca)?» Unos comentarios que no se oyeron en el Gobierno en los dos últimos años, cuando inyectó a través del Fondo de Reestructuración Bancaria miles de millones de euros, hay un tope de 90.000 millones, a las cajas de ahorro en dificultades; y cuando desde el jefe del Ejecutivo al último ministro se ufanaban de la fortaleza del sistema financiero español. Un giro de 180 grados que responde al intento de recuperar a esa buena parte del electorado del PSOE desengañado por unas medidas que identifican con las políticas neoliberales de la derecha y que motivaron un amplio absentismo en la última cita con las urnas.