La nueva estrategia de Rubalcaba crea división en el PSOE
Salgado asegura que el Gobierno no prevé un nuevo impuesto para la banca

Rubalcaba, en un encuentro en la Menéndez Pelayo.
Las disonancias entre la hoja de ruta del Gobierno y la necesidad del PSOE de volver a conectar con su electorado empiezan a hacer mella en el discurso del aún vicepresidente primero y, cada vez más, candidato socialista a las próximas generales. Alfredo Pérez Rubalcaba dio ayer un nuevo paso al frente en sus reproches contra la hasta hace poco intocable banca y respaldó, aunque sin asumirla por completo, la reflexión del ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, sobre la necesidad de corregir vía impuestos los salarios supuestamente excesivos de sus directivos. Nada que ver con la reacción de la vicepresidenta económica, Elena Salgado. La ministra salió al paso de estas declaraciones y se apresuró ayer a asegurar que no están previstos cambios fiscales; ni los planteados por Gómez, ni los sugeridos por José Blanco el martes en Sevilla para sufragar las obras públicas.
No es la primera vez que Salgado sale a apagar los fuegos creados por el ministro más político de su área de responsabilidad. Pero la clave está en que ahora Gómez no habla sólo como miembro del Ejecutivo, además forma parte del equipo electoral del candidato socialista. Y mientras la vicepresidenta afirmaba ayer que no es «razonable» gravar en el corto plazo a las grandes rentas del sector bancario o de cualquier otro, Rubalcaba -"con el que hasta hace poco tenía una gran afinidad-" alegaba en Santander que el reparto de bonos entre algunos directivos de banca es un exceso «difícil de justificar» cuando los españoles lo están pasando muy mal. El vicepresidente, que en sus cargos institucionales siempre se ha caracterizado por el verbo punzante contra el adversario político y la diplomacia con el resto de agentes sociales, no dudó siquiera en responder de manera directa al máximo representante de los empresarios, Joan Rosell, que en la jornada anterior había calificado de «ocurrencias» los nuevos planteamientos del PSOE contra la banca. «No es populismo -alegó- es estricta justicia». El difícil equilibrio que está obligado a mantener el vicepresidente Rubalcaba con el candidato Alfredo ha creado ya varios roces internos en el Consejo de Ministros, como la discusión sobre el contenido del decreto de negociación colectiva o la decisión de levantar la prohibición de los 110 kilómetros.