Los analistas dudan de la rigurosidad de las pruebas
Las ansiadas notas de los test de estrés no convencieron ayer a los mercados europeos. Nada más conocerse que sólo ocho bancos habían suspendido, las dudas sobre la rigurosidad de los exámenes afloraron en los análisis de los especialistas. La UE, que aplaudió la «fortaleza» del sector, se había marcado como gran objetivo para las pruebas de este año que recuperaran la credibilidad tras el fiasco del 2010. En la edición anterior, apenas siete entidades patinaron en los controles y no se detectó la debilidad de la banca irlandesa, que meses después tuvo que ser recapitalizada y provocó el posterior rescate del país.
Las quinielas que se habían hecho días atrás apuntaban a que el número de suspensos llegaría a 15. De ahí que al anunciarse que sólo ocho de las 90 entidades analizadas no alcanzaban los niveles de recursos propios exigidos, los analistas comenzaron a extender sus dudas. Algo así como «demasiado bueno para ser verdad»
Los analistas esperaban que las calificaciones no fueran tan boyantes. Después del sonrojo de las entidades irlandesas, la EBA había anunciado que ganarían en rigurosidad. La Comisión Europea recordó que los test no pueden considerarse la panacea de la recuperación del sector.