La crisis económica y el fin de ETA serán los ejes de la campaña electoral
Socialistas y populares ya han definido las claves de su discurso de cara al 20-N

Mariano Rajoy, en una aparición reciente.
Aún quedan cuatro meses para las elecciones, pero apenas caben dudas sobre cuáles serán los ejes que marcarán la campaña del 20-N. Los dos candidatos tienen ya claro cuáles son sus fortalezas y debilidades. Los socialistas quieren para Alfredo Pérez Rubalcaba una campaña en tono presidencialista porque están convencidos de que su figura de hombre brillante y con magnetismo es la mejor, por no decir la única, baza con la que cuentan en un momento en que la marca del PSOE está por los suelos. El PP repetirá la estrategia que, según han llegado a admitir los socialistas en alguna ocasión, a punto estuvo de llevarles a la victoria en el 2008: no asustar a los votantes moderados de izquierda y generar dudas sobre las capacidades socialistas para resolver la crisis.
Hace cuatro años Rajoy no logró el resultado que pretendía, posiblemente, porque llegó demasiado tarde a la conclusión de que no debía exacerbar los ánimos del electorado socialista y se pasó la legislatura apostando por un discurso durísimo en contra el Estatuto de Cataluña y la negociación con ETA. Esta vez ha aprendido la lección y prácticamente ha dejado que la crisis económica le haga el trabajo duro. Su actitud algo pasiva le ha valido críticas incluso entre los suyos, que le miran con recelo, aunque la victoria electoral del 22-M ha logrado revertir la situación de manera considerable. En tres meses ha mejorado en 12,5 puntos el porcentaje de quienes aseguran tenerle «mucha o bastante» confianza. En todo caso, los socialistas creen que en el tú a tú los ciudadanos prefieren a Rubalcaba. Pero la campaña irá de algo más.
1397124194 Las claves. La situación económica será el eje fundamental de cara al 20-N. Rajoy, como ya hizo en la campaña de las autonómicas, centrará su discurso en la crisis económica, aunque ya no cargará las tintas sobre Zapatero. Hará a Rubalcaba corresponsable de que el Gobierno socialista «negara la crisis, que sólo reaccionara por mandato de la Unión Europea, y que acometiera mal y tarde las reformas». Los casi cinco millones de desempleados serán una de sus principales armas. Es sin duda el punto débil del PSOE. Rubalcaba tratará de distanciarse de las medidas impopulares adoptadas por el Gobierno en los últimos años. Ya ha prometido que creará un impuesto para la banca que irá destinado a fomentar el empleo juvenil.
El movimiento del 15M será otro de los puntos a tener en cuenta. Irrumpió en la campaña de las autonómicas y municipales y el PSOE siente que puede dañarle más que los populares. Por eso Rubalcaba se afana en prometer regeneración democrática, fundamentalmente, con una reforma de la ley electoral. Rajoy rechaza la mayoría de las premisas que defiende el movimiento del 15M. Sí comparte la necesidad de un cambio, pero no de sistema político sino de Gobierno. También aboga por menguar los privilegios de los cargos públicos y, sobre todo, de buscar una solución al 45% de paro juvenil.
El fin de ETA y la presencia de Bildu en las elecciones serán un asunto peliagudo. El candidato del PSOE, que se atribuye en parte el mérito de la situación de debilidad de la banda terrorista, pedirá que la unidad de los demócratas no se resquebraje ahora que la disolución está cerca. El PP ya ha anunciado que dará los pasos legales necesarios para sacar a Bildu de las instituciones y Rajoy se muestra intransigente ante una posible negociación con la banda terrorista ETA.
La austeridad económica y la educación será asimismo dos temas recurrentes en la campaña electoral de ambos partidos.