El paso subterráneo de Michaisa: nuevo punto negro en la capital

Los atropellos se producen a la entrada del paso subterráneo, por los peatones que cruzan.
No cabe duda de que el soterramiento del cruce de Michaisa fue una obra demandada una y mil veces. Muy esperada por los 40.000 vehículos que cruzaban a diario ese cuello de botella que sin embargo era -y es- una de las principales entradas y salidas de León.
La apertura del paso subterráneo se realizó el uno de diciembre del año pasado para satisfacción de los conductores leoneses y, sin embargo, para los peatones está a punto de convertirse en un nuevo punto negro.
El principal motivo son los muchos peatones que cada día cruzan indebidamente por las entradas del túnel, sorteando los bolardos instalados, e incluso pasan por el mismo, a pesar de una señal inequívoca que prohíbe hacerlo.
En lo que va de año -esto es, apenas más de seis meses después de la apertura de la obra- se han producido ya dos atropellos mortales en el cruce de Michaisa. El primer accidente mortal fue el atropello de una mujer que fue arrollada en el paso inferior de Michaisa y el último se produjo el pasado 27 de junio cuando un anciano de 88 años de edad, M.G.C., fue atropellado a la entrada del túnel y murió días después en el Hospital de León.
La Dirección General de Tráfico considera punto negro un emplazamiento en el que durante un año natural se hayan detectado tres o más accidentes con víctimas, con una separación máxima entre uno y otro de 100 metros.
Por este motivo, si se produjera algún accidente mortal más en el paso de Michaisa, éste podría ser ya considerado punto negro en la capital, también llamado tramo de concentración de accidentes.
Además de estos atropellos mortales, en el cruce de Michaisa han ocurrido ya cuatro atropellos desde la apertura de su remodelación, según han informado fuentes de tráfico a este periódico.