VALENCIA DE DON JUAN
Los veraneantes elevan Coyanza al cuarto puesto en el total de habitantes
El regreso de turistas del Principado triplica hasta 15.000 los habitantes estivales
Decenas de asturianos acuden cada domingo al baile que se celebra el jardín de los Patos.
Valencia de Don Juan vuelve a escuchar este verano su hit parade preferido, «¿qué ye, oh?». Los asturianos han regresado ‘en tromba’ a la villa devolviendo el esplendor y el estatus del que gozó Coyanza como principal destino turístico del Principado en los años setenta y ochenta. Las cifras lo corroboran, según los datos que maneja la Policía Local y la Guardia Civil, la población se ha triplicado desde los 5.000 habitantes de media en el invierno a los casi 15.000 registrados en julio.
De hecho, aunque muchos asturianos disponen de residencia en Valencia o en sus cercanías desde hace sesenta años, su presencia masiva ha permitido quitar los carteles de «se alquila» y está dejando, además, una huella con olor a récord tanto en la afluencia al polideportivo como al mercado de los lunes, jueves y sábados.
El alcalde, Juan Martínez Majo (PP), reconoce que la villa está a rebosar y que los bares, terrazas y restaurantes testimonian ese incremento, aunque el consumo familiar ha descendido un 30%, según los hosteleros. «Si antes en una cena se gastaban sesenta euros, ahora invierten 40, pero se están repitiendo escenas entrañables y reencuentros que demuestran que asturianos y coyantinos son como hermanos», explica.
Los ases de Valencia para mantener durante seis décadas el turismo asturiano y superar el bache de los noventa son tres. El sol, la red hostelera y la amplia programación estival, animada con conciertos junto al Castillo, la feria del vino, la de artesanía, las jornadas medievales y el día del bollu preñau , que se repite desde hace 35 años.
«Intentamos dar contenido al verano y lo cierto es que nos ha sorprendido la gran acogida tanto de las jornadas medievales como de la feria del vino, con 30.000 asistentes cada una. Además, hace dos años comenzamos casi en broma con el programa Nuestros mayores bailan , los domingos en el jardín de los Patos, y ahora es una cita sagrada a la que acuden más de un millar de adultos a moverse al ritmo de la música», indica.
En esa línea, el Ayuntamiento ha intentado potenciar el entorno del río con una vía verde y cada año mejora las instalaciones del polideportivo, auténtico reclamo para los asturianos, que sirve de pulsómetro turístico, ya que ha llegado a albergar el tercer domingo de julio a 5.541 personas, el recórd de la última década. Cuando cierre sus puertas en septiembre, la estimación es que hayan pasado por las piscinas más de 173.000 usuarios.
Otro test que sirve para contrastar el auge de asturianos en la zona es la construcción. En los últimos ocho años se han edificado 2.000 viviendas nuevas. En la zona de expansión de La Muela, los primeros compradores fueron lugareños, seguidos por asturianos, y a distancia por madrileños, vascos y gallegos.
El tirón de Valencia de Don Juan entre los habitantes del Principado arrancó en la década de los cincuenta. El Bar Español, que ofrecía habitaciones, las tenía llenas de asturianos «que venían a secarse» desde mayo a octubre. El auge más importante se produjo en los setenta, coincidiendo con la iniciativa de empresarios de la región vecina, entre ellos Alsa, de promover la urbanización Valjunco. La zona se pobló con 289 chalés. A ella se sumó otra urbanización más modesta, la Miragüancha, con 46 viviendas. «Podríamos decir que existen dos enclaves asturianos en Valencia de Don Juan», reconoce.
El fenómeno asturiano tuvo un gran parón en los noventa, cuando los hijos de aquellos pioneros se plantaron y optaron por ir a veranear a otras zonas. Lo curioso, según el alcalde, es que el renacer actual está ligado a esa generación, que ahora son a su vez padres y madres que regresan ‘a la casa del pueblo’ con sus retoños. El clima y la crisis también han sido determinantes.