El avión siniestrado de Spanair tenía caducado el certificado para volar
Aviación Civil autorizó el vuelo de la aeronave un mes antes de ser inspeccionada

Una imagen de archivo muestra a los familiares de algunas de las víctimas del accidente.
El certificado de vuelo del avión de Spanair que se estrelló el 20 de agosto del 2008 en el aeropuerto de Barajas, accidente en el que murieron 154 personas y 18 sufrieron heridas graves, fue emitido el 4 de julio del 2005 y su validez expiraba el 22 de julio del 2008, casi un mes antes de que tuviera lugar el peor siniestro aéreo en España de los últimos 34 años.
Este detalle no fue fruto de la casualidad o del olvido de la autoridad aérea, ocurrió porque las normas internas de la Dirección General de Aviación Civil, órgano dependiente del Ministerio de Fomento, permiten prorrogar la operatividad de un avión con el certificado de aeronavegabilidad caducado. Esto es lo que ocurrió con el aparato McDonell Douglas 82 (MD-82), que se estrelló en la terminal 4 de Barajas hace ahora tres años.
La compañía Spanair presentó la solicitud de renovación del certificado del MD-82 —similar a la ITV de un automóvil— «con poca antelación» a su fecha de vencimiento, el 22 de julio del 2008, según señala el informe final de la Comisión de Investigación de Accidente e Incidentes de Aviación Civil (Ciaiac), conocido el pasado 29 julio. Pero como en ese año le correspondía hacer una renovación completa, esto es, una prueba documental, física y de vuelo, «no fue posible llevarla a cabo antes de que expirara la validez del certificado de vuelo».
Por este motivo, Aviación Civil autorizó a que la aeronave accidentada siguiera en vuelo 30 días más en virtud de una instrucción circular interna, la 11-19B, que permite conceder estas prórrogas a los aviones aptos, como consideraron al MD-82 siniestrado. Para autorizar el aplazamiento los expertos se rigen por los manuales del fabricante —en este caso Boeing— y de la compañía aérea propietaria de la aeronave.
1397124194 Cinco averías previas . Esta prórroga supuso que la fecha prevista para la revisión completa se atrasase al 22 de agosto del 2008, lo que hubiera sacado al aparato de la circulación durante un tiempo. Sin embargo, dos días antes sucedió la tragedia. En los días previos al accidente hubo algunas incidencias que podían haber hecho pensar que el aparato tenía problemas. Se registraron hasta cinco averías por sobrecalentamiento en la sonda de temperatura del MD-82, tres de los cuales no fueron detectados, según recoge el informe final de la Ciaiac.
La compañía Spanair tiene el deber de notificar las incidencias a la autoridad aérea, pero al tratarse de «averías recurrentes» no fueron causa suficiente para impedir que siguiera volando.