Los nacionalistas ven en la medida un ataque a la autonomía financiera
«Ruptura del consenso», «golpe a la Constitución», «secuestro de la voluntad popular», «chapuza»... la reforma constitucional que promueven PSOE y PP recibió ayer un fuerte rapapolvo por parte de la mayoría de los grupos minoritarios de la Cámara.
Denunciaron las formas porque entienden que no se puede reformar la Carta Magna en cuatro días y sin apenas contar con el resto de grupos, que se sienten ninguneados, agredidos y hasta humillados. Y fueron, sobre todo, muy severos con el fondo: la modificación constitucional rompe el consenso de 1978 y limita la autonomía financiera de las comunidades autónomas. Especialmente críticos en este sentido fueron los partidos nacionalistas, CiU, PNV, Esquerra Republicana, BNG y NaBai, pero también IU.
Según expresó Josep Antoni Duran Lleida, portavoz de la federación nacionalista catalana, la reforma lapida la capacidad financiera de las autonomías. Y sin ese instrumento fiscal no se puede hablar del estado de las autonomías, dijo Duran, que es partidario, como el PNV, de la estabilidad presupuestaria, pero no de limitar el déficit en la Constitución. «Las comunidades autónomas verán su autonomía financiera convertida en papel mojado», apuntó por su parte Francisco Jorquera, del BNG. Joan Riado, de ERC, fue aún más allá: «La reforma es ideológicamente peligrosa». Según el portavoz republicano, Aznar y los dirigentes neocon son los «padres» de una modificación constitucional, que «perpetúa la aniquilación de las políticas keynesianas» y se «carga el último resquicio que les quedaba a las comunidades en su autonomía financiera». «Nos tememos que hay un impulso recentralizador en esta reforma», señaló por su parte Josu Erkoreka, del PNV. «Nos inquieta que sea el inicio de nuevos episodios que al final anulen el escalón autonómico», remató. «Es un golpe a la Constitución, un secuestro de la voluntad popular y de la autonomía de la política y el sistema financiero de las comunidades autónomas», se quejó el diputado de IU, Gaspar Llamazares.
En principio y por lo visto ayer, el no de las formaciones minoritarias de izquierdas parece claro. Otra cosa será lo que hagan PNV y CiU. Aunque la federación nacionalista cree que la reforma supone una «ruptura del proceso constituyente» en «formas y contenidos», Duran dejó la puerta abierta a un posible acuerdo, siempre que se tomen en cuenta las tres enmiendas que presentarán.