PSOE y PP convierten el hemiciclo en un mercado de ofertas y regateos
Fue una sesión extraña y un zoco casi desde el inicio. Las negociaciones de última hora para atraerse a CiU convirtieron la cámara en una suerte de mercado persa con ofertas y regateos. Todos los ojos estaban puestos en Josep Antoni Duran i Lleida, que hacía como que leía distraído un libro, sabedor, sin embargo, de que era el centro de atención de todos. Los rumores crecieron cuando el grueso del Gobierno hizo su aparición con 15 minutos de retraso. Había estado siguiendo hasta el último segundo las negociaciones fuera de la cámara para ganarse a los nacionalistas catalanes.
Pero lo mejor estaba por llegar. El zoco se animó como un mercadillo en día de fiesta cuando Bono anunció que interrumpía «cinco minutos» —que se convirtieron en media hora— para recibir las posibles enmiendas transaccionales antes de la votación. Saénz de Santamaría y Alonso abandonaron de inmediato el hemiciclo, a la carrera.
Y fue entonces el momento de las imágenes «imposibles»: el portavoz popular de Economía, Cristóbal Montoro, charlando animadamente con Zapatero, Rubalcaba y Salgado. Para entonces, el ambiente de compadreo entre populares y socialistas levantaba ampollas entre los nacionalistas y los minoritarios de izquierda. Y de nuevo otra foto de las raras: Rajoy y Salgado charlando con cordialidad en el centro del hemiciclo.
Y más imágenes curiosas: Zapatero, solo, casi ignorado por los fotógrafos y con la mirada perdida en el horizonte, mientras que los socialistas se agolpaban junto al escaño de Rubalcaba para estudiar la última oferta a presentar a los catalanes.