La Caja aún tiene que negociar un acuerdo laboral y dar nombre al banco
Unicaja alcanzó un acuerdo con los trabajadores poco antes de la asamblea .

Algunos representantes de la antigua Caja Duero, entrando en la reunión.
Aunque ya todo depende de lo que decidan los máximos representantes del Consejo de Administración de Caja España-Duero, tras el testigo final de los miembros de la asamblea, en el camino todavía queda la negociación con los sindicatos y decidir el nombre del nuevo banco, aunque ésta última sea ya una decisión más de márketing, y de común acuerdo con Unicaja.
De momento, de la negociación con los trabajadores no ha trascendido en qué sentido irá. La dirección de Caja España-Duero no ha dado muchas pistas, si bien los representantes de los trabajadores, como ayer se reflejó en la asamblea, han dado el sí a la integración, salvo UEA, en un intento de establecer puentes de diálogo.
En Unicaja, la entidad firmó el viernes por la noche, horas antes de la asamblea, un documento que garantizaba el apoyo de los sindicatos a la fusión y donde se plasma la voluntad de ambas partes de «trasladar las disposiciones laborales existentes a la nueva entidad y un compromiso para negociar el proceso de reestructuración utilizando preferentemente prejubilaciones y bajas voluntarias, y negociando la movilidad compensada».
Fuentes sindicales destacaron este fin de semana al diario Sur de Málaga que la entidad andaluza se ha comprometido a «no recurrir a medidas traumáticas que le permita la reforma laboral durante el proceso de negociación, que deberá concluir antes del 31 de marzo de 2012». Desde Unicaja matizaron que este preacuerdo solo tiene relación con Málaga. CSICA y Secar rechazaron firmarlo, pero durante la asamblea no quisieron explicar sus motivos.
Ayer, a las puertas de la asamblea, hubo muy pocas valoraciones. El secretario general de Asaja, José Antonio Turrado, aseguró que «no había otra alternativa» que dar el sí a la fusión con Unicaja viendo el panorama de las cajas de ahorro y la situación de crisis de la economía española. «Nos puede gustar mucho o poco, pero en un ejercicio de responsabilidad hemos dado nuestro voto a favor», explicaba ayer después de la asamblea.
Para Turrado, es necesario «ver la parte buena de la operación» con la entidad andaluza, que no es otra que el mantenimiento del empleo en Castilla y León para los trabajadores de las antiguas Caja España y Caja Duero. «Desde Asaja esperamos que surja un grupo fuerte y competitivo, que dé un servicio eficaz a la clientela, a los agricultores y en general a la sociedad de la Comunidad», añadía al concluir la reunión.
«No es la Caja que nos gustaría, pero tampoco íbamos a hacer una guerra, porque no iba a ninguna parte». Con estas palabras explicaba ayer el secretario general de la UPL, Javier Chamorro, el voto afirmativo de su formación a la integración con Unicaja. Chamorro añadió que, desde el primer momento, la Junta «impuso un camino» que no ha permitido a Caja España explorar otras opciones con entidades de otras comunidades. «No es la opción de la UPL, pero hemos votado sí por un ejercicio de responsabilidad».
Para Nicanor Sen, alcalde de Cistierna, era necesario dar el paso. Sen sólo espera que la nueva Caja dé a los ayuntamientos de León el mismo apoyo para el desarrollo de comarcas como la suya, que han confiado históricamente en el entidad.
El noviazgo entre Unicaja y Caja España Duero empezó en enero, pero no fue hasta el 10 de marzo, cuando el Banco de España, que había puesto cifras a las necesidades de capital de Caja España-Duero para lograr los ratios de solvencia marcados por el Ministerio de Economía, marcó el camino, dio el sí..
En concreto, necesitaba 463 millones de euros y pedía de forma inmediata a las entidades una ‘hoja de ruta’ que debería concluir el 30 de septiembre. Poco después, el presidente de la entidad, Evaristo del Canto, presentó sus planes a los miembros del Consejo de Administración. El resultado es la alianza ratificada ayer.