El rey augura para España un futuro cargado de «muchos» sacrificios
Don Juan Carlos pide que la prioridad sea el país por encima de la lucha de partidos.

Zapatero, el rey y Bono, antes de la comida de autoridades en el Congreso.
El rey no ocultó ayer durante una visita de cortesía al Congreso de los Diputados su preocupación por la dureza con la que la crisis económica ha golpeado a los españoles y por las dificultades que atraviesan las cuentas públicas y la financiación de los servicios sociales tanto en el Estado como de las comunidades autónomas. A la pregunta sobre si augura un futuro de sacrificios para que España pueda salir de la crisis contestó con un rotundo: «Bastantes, muchos».
Don Juan Carlos habló desde un conocimiento profundo de los problemas que atenazan al país y sus administraciones y sin las precauciones o estrategias que emplean los políticos embarcados en la carrera electoral. No sólo ha sido informado al instante por el Gobierno de las medidas tomadas para frenar los graves ataques que la deuda pública española sufre desde el verano y sobre los ajustes exigidos por la Unión Europea desde hace año y medio, sino que además analiza y contrasta con frecuencia la compleja situación en conversaciones con el líder de la oposición y con responsables empresariales y sindicales, así como con financieros y otros mandatarios extranjeros.
Su privilegiada visión de conjunto se ha completado, desde el día 19, con la recepción privada, en La Zarzuela, a casi todos presidentes autonómicos salidos de las elecciones de mayo, ronda que completará durante esta semana. De su propia boca conoce las duras medidas de ajuste y recortes que estos gobernantes han tomado o tomarán en los próximos meses.
El rey acudió a la Carrera de San Jerónimo invitado por el presidente de la cámara, José Bono, que al término de la legislatura, ejercía de anfitrión de la comida que cada mes reúne a las altas autoridades del Estado, el jefe del Gobierno y los presidentes de las Cortes y de los tribunales Supremo y Constitucional, a los que este miércoles también se sumó el fiscal general del Estado. Poco trascendió de las dos horas de charla, más allá de que tocaron todos los asuntos de importancia, pero Bono contó al término del almuerzo que en lo que sí coincidieron todos, «con el rey a la cabeza», fue en que, ante la grave situación por la que atraviesa el país, «lo verdaderamente importante, más que las elecciones y las diferencias de los partidos, es España y las necesidades de los españoles».