Rubalcaba pone paños calientes a las fricciones en el PSOE por el fin de ETA
Eguiguren acusa al lendakari de poco compromiso por la paz y el candidato lo disculpa.

El ex presidente Felipe González y el candidato Alfredo Pérez Rubalcaba.
No quería que la conferencia internacional y sus repercusiones le marcaran la agenda pero al final Alfredo Pérez Rubalcaba tuvo que entrar al trapo. Y no por culpa de la oposición sino por las fricciones en su propio partido. Unas duras críticas del presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, contra el lendakari, Patxi López, por su actitud frente a Batasuna, obligaron al candidato a romper su silencio para intentar apaciguar los ánimos. «Eguiguren -disculpó- es un tipo que ha sufrido mucho».
El tono contemporizador de Rubalcaba no es circunstancial. El ex ministro del Interior lleva meses defendiendo que, ahora que ETA se acaba, hay que evitar trifulcas entre demócratas. El hecho de que Mariano Rajoy respondiera el martes con un discurso similar al suyo sobre el escenario que ahora se abre en el País Vasco le permitió respirar algo tranquilo. Pero lo que no sabía es que al día siguiente el incendio prendería en su propia casa.
«¿Incendio? No. Tampoco barullo -minimizó durante una entrevista en Onda Cero-. Que alguien diga lo que opina no puede ser un barullo; no somos sectas en las que todos deben decir lo que dice el líder». Lo cierto es que para el momento en el que, por fin, se decidió a hablar sobre el tema, en su partido ya le habían tomado la delantera. Primero el ex presidente Felipe González y después el propio Patxi López.
Las palabras de Eguiguren, que en una entrevista en El Periódico de Cataluña acusa al lendakari de no haber querido «abanderar la paz» y le reprocha que no haya estado dispuesto a «achicharrarse» políticamente, causaron no poco escozor. González replicó que nadie se achicharró tanto como los socialistas «en la lucha democrática por conseguir la derrota de ETA». «Es un error de apreciación; ni siquiera él lo merece y mucho menos nosotros», afeó.
Unas horas después hablaba López, en Washington, para afirmar rotundo que el presidente de su formación -el único miembro del PSE que, junto al alcalde de Ermua, Carlos Totorica, acudió al encuentro celebrado en el Palacio de Aiete- «se equivoca». El mandatario vasco argumentó que el marco actual, en el que el propio entorno de ETA pide ya el cese definitivo de la violencia, «no ha venido solo».
El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, entretanto, acababa de calificar la conferencia internacional, en la que participaron sus compañeros de partido, de «esperpento» con el que se trató de ocultar una realidad en la que hay asesinos y asesinados.
Rubalcaba, en la entrevista, disculpó al dirigente díscolo. «Es un tipo que ha sufrido mucho y yo le respeto porque sé que lo que dice sale de una voluntad decidida de acabar con la violencia, y sale del dolor».