Zapatero brinda a Urkullu un papel notable en el proceso del final de ETA
José Luis Rodríguez Zapatero prepara una reunión casi protocolaria con Iñigo Urkullu. Algo así como un agradecimiento por los servicios prestados. El jefe del Ejecutivo hará oídos sordos, según insisten fuentes gubernamentales, a su petición para que flexibilice ya la política penitenciaria que se aplica a los presos de ETA en respuesta al anuncio del cese definitivo de la violencia. Pero está dispuesto a compensar a quien le ha salvado más de una votación parlamentaria en esta agónica legislatura con una fotografía que, sin duda, le concede una posición preponderante sobre el lendakari Patxi López.
En la Moncloa aseguran que el encuentro entre el líder del PNV y Zapatero estaba previsto desde hacía ya tiempo. Eso pese a que esta semana no es fácil para el presidente del Gobierno que vive pendiente de los resultados de la cumbre de la UE, en la que participará hoy mismo, para dar una respuesta a la crisis del euro.
El objetivo primigenio y oficial del encuentro era el de poner en valor la buena relación y el comportamiento responsable de los nacionalistas vascos en una coyuntura desfavorable para el país y para el Ejecutivo. El presidente del Euzkadi Buru Batzar ha mantenido otras reuniones con Zapatero en el último año, pero nunca antes quiso darles publicidad inmediata. Ahora es distinto. Urkullu se convertirá en el primer dirigente vasco en visitar la Moncloa para hablar del nuevo tiempo que se abre en el País Vasco tras el anuncio de la banda y eso le beneficia de cara a su electorado.
Casi en paralelo con la reunión entre Zapatero y Urkullu, Patxi López recibirá en la sede del Gobierno Vasco al líder del PP vasco, Antonio Basagoiti. Y el mensaje del dirigente conservador será también el de que no hay que tener ninguna prisa para tomar decisiones nuevas respecto a ETA sino que, al contrario, cabe mantener las exigencias democráticas hacia quienes hasta hace dos días empuñaban las armas para defender sus ideas.