Rajoy no tocará sanidad, educación ni pensiones
El candidato del PP defiende que los únicos enemigos son la crisis y el paro.
Sin titubeos, Mariano Rajoy dejó ayer claras sus intenciones. Una vez llegue al Gobierno, avisó, «meteré la tijera» en todas las partidas presupuestarias, menos en las que afectan a las pensiones y la educación y la sanidad. Su compromiso con estas últimas cuestiones, eso sí, es matizable. Él mismo recordó que son competencia casi plena de las comunidades autónomas.
El presidente del PP, que empezó su primera jornada de campaña oficial con una entrevista en ABC Radio, en Barcelona, se atrevió a ir mucho más lejos de lo que había llegado hasta ahora. Pero su promesa, le dejaría, en principio, poco margen de maniobra porque sólo podría reducir el gasto público en departamentos como Industria, Interior o Defensa. La explicación que ofrecen en su partido es que, más que menguar, su objetivo es racionalizar la administración, con planes de austeridad que mermen la necesidad de las instituciones públicas de recurrir a los bancos para solicitar créditos que, de esta manera, no llegan a los hogares. «Los únicos enemigos son el paro y la crisis, no los socialistas», matizó el líder del PP.
Alfredo no te creo. Ya por la noche, Rajoy protagonizó su primer mitin en Toledo. La canción ‘ Alfredo no te creo’ sonó anoche en los prolegómenos del acto, en el que más de 4.000 personas aclamaron como ‘presidente virtual’ a Mariano Rajoy, que de todos modos, bajó durante el mitin de Toledo la euforia que contagia las últimas encuestas.
Una de las preguntas que más descolocó a Rajoy durante su entrevista de ayer en ABC Radio fue la de si vivirá o no en el palacio de la Moncloa si gana las elecciones del 20 de noviembre. «¿Quién le ha dicho a usted eso?», respondió seco el candidato popular. Al parecer, Rajoy habría valorado la posibilidad de no hacerlo con su familia y un reducido grupo de colaboradores, pero sin tomar ninguna decisión al respecto. «Haré lo que tenga que hacer», zanjó. Este tipo de polémicas no es nueva. José María Aznar ya anunció en 1996 su intención de mantener su residencia privada, aunque finalmente tuvo que desistir ante los numerosos inconvenientes técnicos y de seguridad, ya que además de trasladar los equipos de escolta y vigilancia a su urbanización, se debería haber hecho lo mismo con la UVI-móvil, el gabinete telegráfico y otros departamentos.