AZNAR ENTRA EN CAMPAÑA
Aznar: «Pasamos de un país que tocaba el cielo con los dedos a estar en el agujero»
El ex presidente asegura en León que la situación es tan grave que «no es el momento de decir bobadas».
José María Aznar en compañía de varios dirigentes del PP, durante su paseo por el centro de la ciudad.
«Gracias a todos por estar aquí» y «estoy contento de estar en León y de ver a tantos y tantos amigos, que empezaron su carrera conmigo». Éstas fueron las palabras más amables que salieron de la boca del ex presidente del Gobierno y presidente de honor del Partido Popular, José María Aznar.
A partir de este encabezamiento, su discurso giró y se lanzó en tromba contra el Gobierno y sus políticas y contra el PSOE y su candidato, Alfredo Pérez Rubalcaba, a los que culpó directamente de la «quiebra» de España. «Pasamos de un país que tocaba el cielo con los dedos a estar en el agujero y lo que tenemos que hacer es organizar la salida del agujero», afirmó un José María Aznar que ya había anunciado que no venía a decir «ocurrencias». «No me voy a dedicar a hacer discursos ni para divertir mucho, ni para decir ocurrencias, ni para decir bobadas, porque no es el momento», manifestó el presidente de honor del PP.
Aznar habló, según él mismo explicó, en su doble condición de ciudadano español «profundamente preocupado de la situación de nuestro país», pero a la vez «esperanzado por un cambio político que dé estabilidad, prosperidad, seguridad y ambición de futuro para España». Algo que Aznar dejó claro que sólo se conseguirá con un gobierno del PP. «Entre el PP y el PSOE hay una diferencia fundamental, nosotros tenemos que estar preocupados por el futuro de España, ellos sólo están preocupados sólo por su futuro. Nosotros tenemos que preocuparnos por tomar las decisiones para sacar a España adelante, ellos sólo por quién va a quedar el día 21 para llevarse los escombros de la derrota», sentenció un Aznar que en todo momento mantuvo el pulso de su discurso contra el PSOE y al que no frenaron ni siquiera los aplausos de los entregados 600 militantes que llenaron el salón Eminencia del San Marcos en la comida-mitin.
La «dimisión» de Rubalcaba. «Nunca he visto lo que estoy viendo. Veo a un candidato que mantiene su candidatura y defiende sus frutos como candidato y a otros, el candidato del PSOE, que el día 21 no puede dimitir de nada, porque no es nada más que candidato». Así expresó su sentir sobre lo que estaba observando en la campaña y las diferencias que encuentra entre Mariano Rajoy, al que no llegó a nombrar en su discurso, y Alfredo Pérez Rubalcaba, del que fue más allá al acusarle que «como no puede dimitir de nada más, ya ha decidido dimitir de lo único que es: candidato del PSOE».
Aznar insistió en este mismo mensaje para asegurar: «Nunca he visto que un candidato renuncie y dimita públicamente en la televisión para pasar a ser un intrépido reportero que interpela al próximo presidente del Gobierno». Eso sí, acto seguido Aznar pidió disculpas a todos los periodistas presentes en la sala, por compararles con Rubalcaba e ironizó sobre sus asesores de los que dijo que él les habría cesado, «o más bien no les habría contratado», puntualizó.
Este resumen del debate del lunes entre Mariano Rajoy Alfredo Pérez Rubalcaba le sirvió al ex presidente del Gobierno para iniciar un somero relato de lo que considera «la cruda realidad» que está viviendo España «por culpa de un Gobierno que ha dañado a nuestro país». «Nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo», remarcó Aznar, quien a partir de ahí entró de lleno en la «critica» situación económica y habló con claridad de un «país intervenido».
«Tenemos que partir de la realidad que actualmente vive nuestro país. Una realidad muy preocupante. Y tenemos que asumir esa realidad. Tenemos que asumir que el país está económicamente intervenido», aseveró un enérgico Aznar, quien aprovechó este momento para acusar al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de sacar pecho en esta situación.
«Me resulta increíble que Zapatero diga que España no ha tenido que recibir ayuda, cuando el Banco Central Europeo lleva comprando deuda española desde el mes de agosto», explicó y se reafirmó: «Esto es una intervención, quizás no tan dura como dicen los expertos y los analistas, pero una intervención y yo nunca había vivido en un país bajo intervención o con unos cuantos diciéndole al Gobierno lo que tiene que hacer».
Aznar entiende que eso es lo que tiene que tener claro su partido y asumirlo, «como también debemos asumir el desempleo», garantizó casi al mismo tiempo que recordó: «Ya sabemos lo que es tener un paro del 22%. Se acabaron los tiempos en que a España venían inmigrantes para prosperar, en la búsqueda de un futuro mejor. Ahora somos un país de emigrantes, en el que la gente empieza a salir por falta de oportunidades». Fue aquí donde hizo un inciso para recordar tres datos, «sólo tres», indicó y dio tres fechas: «En 1976, muchos de los hoy aquí no habían nacido, España tenía 12.200.000 trabajadores; en 1996, España tenía 12.200.000 personas trabajando y ocho años después (2004), ya teníamos más de 18 millones de trabajadores». Eso, según Aznar, se consiguió gracias a sus políticas de empleo y «al esfuerzo de todos los españoles, no al llamado milagro español», sentenció.
Y es que para el presidente de honor del PP no existe tal milagro, «sino el trabajo de muchos para pelear por un país que sí tiene futuro», indicó. Pero eso sí, «para eso —insistió— se deben tomar las decisiones adecuadas, porque este país tiene personalidades, profesionales, universitarios, empresarios muy preparados. Este país tiene todo para volver a tener ganas. España tiene capacidad».
Sin tiempo para los 100 días. Lo que no tiene España, en palabras de José María Aznar, es tiempo, y lo razonó a partir de un hecho que le sucedió ayer, en León: «Una persona, mientras paseábamos por esta bonita ciudad que es León, me preguntó: ‘¿Nos van a dar 100 días?’. El problema no es ese, el problema es que España no tiene tiempo para 100 días, ni para lunas de miel. No podemos pararnos a disfrutar de la victoria. Tenemos que tomar decisiones nada más llegar. Es cuestión de días y es vital que lo hagamos, proque nos han dejado en la bancarrota». Un mensaje que lanzó claramente al candidato, Mariano Rajoy, una vez más sin nombrarlo.
Aznar exigió que se dijera la verdad y que se hablara claro. «Digamos la verdad a la gente por dura que sea, pero acto seguido les digamos que estamos dispuestos a afrontarla. No digamos, vamos a reducir el déficit, no. Tenemos que acabar con el déficit, eliminar el endeudamiento y realizar una reforma laboral que genere empleo y acabe con el paro», afirmó con rotundidad. Además, lamentó que el Gobierno de Zapatero «haya derrochado el mayor éxito político, económico e internacional de la historia de España». Y, según explicó, porque se han dedicado a dividir, a un «sectarismo inútil» y a un volver a revisar el pasado, «en lugar de trabajar por la fuerza común de todos los españoles».
Aznar finalizó con una esperanza, la del PP, según explicó. «Este partido está hecho para servir a nuestro país y confío que España, a partir del 20-N, tendrá un presidente serio, responsable, seguro y dispuesto a prestar los mejores y más grandes servicios al país, porque lo conozco y sé que lo que va a hacer. Y para eso no le faltará el apoyo de León, como siempre», sentenció.