El PP prevé ampliar la ventaja de las autonómicas y el PSOE acortar distancias
Las elecciones en Castilla y León se plantean de nuevo en clave bipartidista, con el PP convencido de que puede aportar tres diputados más a la candidatura de Mariano Rajoy, el PSOE conjurado para recortar la distancia de las pasadas autonómicas y León como escenario principal de la contienda.
Atrás ha quedado el denominado «efecto Zapatero» al que apelaban los socialistas de esta Comunidad para conseguir un plus en sus resultados electorales, ya que, por el contrario, son ahora los dirigentes del Partido Popular los que apelan a su gestión económica y los «incumplimientos» del Gobierno socialista con Castilla y León para vaticinar una victoria en la provincia de origen del presidente, León.
Es en la circunscripción leonesa donde se va a librar la principal disputa electoral de la comunidad, aunque los otros puntos de interés serán previsiblemente Salamanca y Burgos.
En la única provincia donde los socialistas ganaron en 2008, León, es en la que el PP confía en voltear la situación para hacerse con tres diputados, frente a los dos actuales, y en el Senado pasar de uno a tres escaños para romper el actual empate a dos.
Las encuestas son clara y, como sucede en el conjunto del país, dan una clara venta al PP en Castilla y León, que lo colocaría en la mayor victoria de la historia de la Democracia en una elecciones generales. En el bando contrario se encuentran los socialistas, que esperan que este final del campaña les aporten el voto de ese 23% de indecisos, que aseguran que aún tienen y les permita repuntar en los sondeos.
En todo caso, la batalla sigue en todos los frentes, pero sobre todo en uno, León, donde los populares redoblan esfuerzos para derrotar por primera vez a Zapatero, ya sin Zapatero.