Diario de León

Patronal y sindicatos admiten margen para el acuerdo aunque con límites

Los sindicatos, tras la reunión con Rajoy, rechazan el contrato único buscado por CEOE.

Rajoy junto al presidente de la CEOE, Rosell. También se reunió con los sindicatos.

Rajoy junto al presidente de la CEOE, Rosell. También se reunió con los sindicatos.

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julio díaz de alda | madrid
León

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Mariano Rajoy ha puesto deberes de Navidad a sindicatos y patronal. Dos colectivos que, por otra parte, llevan ya negociando un tiempo, aunque con menos intensidad que en épocas pasadas. Se impone ahora un rally de reuniones entre el primer turrón y el roscón de Reyes con el objetivo de cerrar un entente -que sea de amplio contenido ya es otro cantar- con el que intentar frenar la sangría del paro y dar un perentorio mensaje de unidad a los mercados. Los protagonistas abogan por el diálogo, incluso sin ‘líneas rojas’ iniciales, pero saben que no todo es posible. Mientras, la prima de riesgo marca el compás.

Los sindicatos no quieren ni oir hablar de abaratar aún más el despido o del manido contrato único, pretendido aunque con matices por los empresarios, y temen que la presión de los mercados tiente a Rajoy a firmar un nuevo decretazo con el que contentar a los voraces especuladores. Creen que el actual marco legal es treméndamente flexible para contratar y despedir, y que no hace falta ir más allá.

Hay margen para el diálogo. Lo reconocen todos. La duda se refiere a hasta dónde llega ese espacio de eventual concordia y si será suficiente. CC.OO. y UGT no quieren «atajos» con los que endulzar las escandalosas cifras del paro, y reclaman un nuevo marco fiscal así como una apuesta clara y definitiva por el ansiado cambio de modelo productivo. Se trata, explican desde las centrales, de no limitarse a una reforma sobre otra y, sobre todo, a que si se toca la legislación laboral no sea a costa de los derechos de los trabajadores. El paro no se acaba con la enésima reforma, afirman. Argumentan las centrales que los últimos cambios no han sido, ni mucho menos, el bálsamo de Fierabrás y que, lejos de retroceder, la temporalidad no deja de aumentar. Advierten de que más de lo mismo no servirá, por eso creen necesario abrir el abanico de los cambios.

Otras fórmulas. Sí es cierto que la política de salarios y la posibilidad de introducir componentes como la productividad en su fijación son asuntos en los que se podría avanzar, pero ni CC.OO. ni UGT van a rubricar nada que hunda el ya mermado poder adquisitivo de los trabajadores. Aquí, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) hace fuerza, e insiste en que el camino pasa porque la evolución de los precios (IPC) pierda peso a la hora de negociar las subidas de sueldos. Los sindicatos abren la puerta con cautela al estudio de otras fórmulas complementarias a las tradicionales. Los convenios colectivos son el otro campo de batalla.

Donde las posturas están más cercanas, no en vano se ha seguido hablando en los últimos tiempos, es en asuntos como la lucha contra el absentismo, las mutuas o la resolución extrajudicial de los conflictos. De hecho, permanece guardado en algún cajón un principio de acuerdo que en su día quedó en papel mojado ante la ruptura total de la negociación que dio paso a la reforma por decreto del Gobierno socialista.

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