Villafranca esconde una bruja
AnA F. BARREDO
«Es cosa de meigas», suele decir la lotera villafranquina Inés Soto cuando le preguntan por la la suerte de su administración. En la Navidad del 2003, Soto colocó una enorme muñeca de bruja en su local y nueve meses después, repartía 600.000 euros del Gordo de un sorteo ordinario. En diciembre del 2005 cayó una pedrea de 170.000 euros —aunque ese año fue la administracón de San Miguel de las Dueñas la que distribuyó 1,8 millones con una aproximación al tercer premio— y este mismo año, el 12 de febrero, otro segundo premio dejaba 120.000 euros. La nariz de esa bruja ha olido muchos, muchos décimos.