PRIMER GOBIERNO DE RAJOY | LOS HOMBRES DE LAS CUENTAS
Dos cerebros contra la recesión
. De Guindos, un tecnócrata de Lehman Brothers, tiene el reto de salvar la economía. . Montoro, un veterano ‘aznarista’, asume el desafío de salvar las cuentas públicas.

Luis de Guindos y Cristóbal Montoro.
Cristóbal Montoro (Jaén, 1950) es el elegido por Mariano Rajoy para pilotar el proceso de saneamiento de las maltrechas cuentas públicas y asegurar el cumplimiento del programa de reducción del déficit comprometido con Bruselas. Montoro, hasta ahora portavoz del Partido Popular para asuntos económicos, es la pieza clave en el desgajamiento de las competencias de Hacienda del Ministerio de Economía. Una decisión que se justifica por la dedicación que requerirá arreglar el abultado desfase negativo entre ingresos y gastos, cuyo reequilibrio ha sido hasta ahora la principal meta a la que se ha supeditado toda la política económica.
En este campo Montoro, economista y catedrático de Hacienda Pública en la Universidad de Cantabria, juega con ventaja porque conoce muy bien la casa. No en vano fue ministro de Hacienda del Gobierno de José María Aznar entre el 2000 y el 2004, tras pasar en la legislatura anterior por la secretaría de Estado de Economía, cargo para el que le eligió el entonces vicepresidente económico, Rodrigo Rato. No puede decirse que Rajoy haya elegido, en este caso, a una persona de poca experiencia o desconocedora de las funciones de su departamento.
Su reto inmediato es cumplir el objetivo de déficit y corregir las eventuales desviaciones que pueda heredar de la gestión del PSOE. Para ello deberá hacer frente a una caída importante de los ingresos tributarios por el aumento del paro y el desplome de la actividad. Además, tendrá que ejecutar las reformas fiscales anunciadas por Mariano Rajoy en el debate de investidura y los recortes de gasto precisos para cuadrar el presupuesto. Hay expertos dentro y fuera de la administración que tampoco descartan que tenga que acometer una subida general de los principales impuestos que pagan todos los contribuyentes, principalmente el IVA y el IRPF, en marzo, cuando el Gobierno presente sus primeros presupuestos.
Para el 2011 la meta fijada era reconducir los números rojos al 6% del PIB. Un compromiso que cada vez ponen en duda más analistas, que auguran dificultades por culpa de las comunidades autónomas, incapaces de poner en orden sus balances pese a los sucesivos planes de reequilibrio. Para el 2012, la meta es rebajarlo al 4,4%, y eso que requerirá un ajuste adicional de al menos 16.500 millones sobre los realizados en 2011. No obstante, hay organismos que pintan un panorama aún más negro. Es el caso de la Fundación de las Cajas de Ahorros, que eleva al 8% el déficit que registrará el sector público este año. De cumplirse, el ajuste a realizar estaría en torno a 40.000 millones.
Montoro añade a sus antiguas competencias las de Administraciones Públicas, que hasta ahora habían estado bajo el paraguas de la vicepresidencia de Política Territorial que ejerció Manuel Chaves.
De Guindos, larga experiencia. El otro gran fuerte en el Gobierno de Rajoy será Luis de Guindos Jurado, licenciado en Económicas y Empresariales y técnico comercial y economista del Estado, que cumplirá 52 años el próximo 16 de enero, que ocupa desde hoy el nuevo ministro de Economía y Competitividad.
Su carrera ha discurrido durante años en la administración pública, pero también atesora una larga experiencia en el sector privado, donde fue, sucesivamente, consejero delegado de AB asesores, presidente ejecutivo para España y Portugal de Lehman Brothers y, tras la quiebra del gigante norteamericano, desempeñó el cargo de responsable financiero de Pricewaterhouse Coopers. Desde febrero del 2010 dirige también un centro independiente de análisis de los retos del sector financiero, creado al alimón por la consultora PWC y la escuela de negocios del Instituto de Empresa.
De Guindos cumple los principales requisitos que Mariano Rajoy va a demandar de su ministro de Economía. De pensamiento liberal, su trayectoria profesional y su carácter independiente le han incluido en el grupo de los tecnócratas . Aunque afiliado al PP, si ha adquirido protagonismo en los últimos tiempos ha sido por sus intervenciones en foros públicos donde se han abordado los problemas generados por la crisis de la deuda.
Habla un perfecto inglés, y se mueve con soltura en ámbitos internacionales oficiales como la Ocde y la Unión Europea. Su paso por las instituciones privadas de análisis y consultoría le ayudarán en sus funciones de interlocutor solvente para los expertos que influyen en los inversores y en los mercados financieros. Entre sus primeros cometidos figurarán, junto a la recuperación de la confianza en la capacidad de España para cumplir sus compromisos fiscales, la culminación de una reestructuración del sector bancario donde aún queda el lastre de las entidades —en su mayor parte cajas de ahorro— que han tenido que recurrir a las ayudas públicas.
La trayectoria de De Guindos le acredita para otras tareas. En el ministerio de Economía del gabinete de José María Aznar y, bajo el liderazgo de Rodrigo Rato, se ocupó de la preparación de España para la entrada en el euro y del saneamiento de las cuentas públicas. Fue, además de secretario general de Política Económica y Defensa de la Competencia, secretario de Estado y coordinador de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos. Conoce desde dentro las pugnas entre los ministerios cuando de trata de decidir sobre los programas de gasto, y es un defensor a ultranza de la liberalización de los mercados de bienes y servicios, una política que le servirá para el segundo de sus grandes cometidos, el que será el fomento de la competitividad.