congreso nacional del pp | LA ELECCIÓN
Rajoy apuesta por Cospedal y le entrega todo el control sobre el PP
La secretaria general toma el mando al evitar a ministros en el núcleo duro del partido.
Javier Arenas, Elvira Fernández, esposa de Mariano Rajoy, éste y Dolores de Cospedal, tras ser reelegido presidente del PP.
Mariano Rajoy convirtió a María Dolores de Cospedal en la vencedora indiscutible del XVII congreso nacional del PP. El presidente de los populares entregó todo el control del partido a su secretaria general, que logró dejar fuera del núcleo duro a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y al resto de ministros.
Cospedal, pese al soterrado debate interno, también frenó la posibilidad de recuperar la figura del coordinador general, que instauró José María Aznar en 1996 para permitir que Francisco Álvarez Cascos compaginará la secretaria general del PP con la Vicepresidencia del Gobierno. Es más, ha prescindido hasta de la figura del portavoz del partido, cargo que desempeñaba Esteban González-Pons.
Cospedal se convierte así en la única intermediaria entre el partido y el Gobierno, lo que le otorga un poder político añadido. Javier Arenas, tras la salida de Ana Mato de la dirección, ejercerá en solitario el papel de contrapoder de la presidenta de Castilla-La Mancha. Arenas seguirá al frente de la Vicesecretaria de Política Territorial, aunque puede tener un mandato efímero. Arenas puede ser dentro de un mes el próximo presidente de la Junta de Andalucía, con lo que su presencia en la sede nacional del PP sería casi testimonial.
Rajoy, poco amigo de las jugadas arriesgadas, era consciente de que su decidida apuesta por Cospedal, que marca un punto de inflexión en la correlación de fuerzas en la familia popular, y su elección de miembros del comité ejecutivo nacional, iba a provocar cierto malestar en una organización que vive una intensa luna de miel con el líder que ha llevado al partido a la máxima cota de poder de su historia.
Sin guión. El líder incontestado del PP, antes de comenzar a leer el nombre de los elegidos, se saltó su propio guión y confesó ante los más de tres mil compromisarios: «Esto es muy difícil, he intentado acertar, seguro que he cometido aciertos y errores, pero he intentado no hacer daño a nadie», expuso en lo que pareció una especie de mensaje cifrado del que se desconoce el destinatario. Y convenció, porque logró el 97,44% de los votos para él mismo y su equipo directivo. Un respaldo que supera en más de ocho puntos al que obtuvo en Valencia hace cuatro años. En un cónclave tan previsible y con tan poco en juego, Rajoy era el único candidato a la Presidencia del partido, lo único novedoso fue el ascenso de Carlos Floriano a la Secretaría de Organización y Electoral-
Floriano pasa de ser el segundo de González-Pons en la Vicesecretaria de Comunicación a sustituir a Ana Mato en uno de los puestos claves de la organización. González-Pons, el único miembro del anterior comité de dirección al que Rajoy no hizo ministro, permanecerá en la cúpula del partido, pero como número cinco.
La mano de Cospedal también ha mecido la cuna del comité ejecutivo nacional, donde ha logrado colocar a importantes aliados. Vicente Tirado, presidente del Parlamento de Castilla-La Mancha, será el nuevo secretario ejecutivo.
La nueva cúpula popular sí saca a la superficie las tensiones entre Cospedal y Arenas por mantener la hegemonía en las plantas nobles de calle Génova. Sin hablar de enfrentamiento directo, lo cierto es que hay detalles muy significativos de que la frialdad se ha instalado en la relación entre ambos pesos pesados.
La nueva estructura del PP también deja en el aire un órgano interno que no aparece en los estatutos, pero que ha sido clave durante los ocho años de oposición, el comité de dirección. Se trata de las famosas reuniones de ‘maitines’ en la sede de la calle Génova, en las que Rajoy se reunía con la secretaria general, los vicesecretarios generales, los portavoces parlamentarios para marcar la agenda semanal del partido.