La calle fue un clamor, pero no logró los niveles deseados
La calle fue un clamor, pero su intensidad no alcanzó los niveles que los convocantes hubieran deseado. Al margen de las habituales discrepancias de cifras, la convocatoria del 19-F contra la reforma laboral sacó de casa, en un domingo soleado y de primaveral temperatura, a dirigentes y delegados sindicales curtidos en manifestaciones y a colectivos de docentes y sanitarios que han sufrido ya en carne propia el rigor de los recortes. Pero también salió ese conglomerado de familias, movimientos sociales y asociaciones vecinales que hacen suya la causa —por poco definida que esté— del 15-M. Unos y otros no parecían del todo cómodos caminando juntos.