Repsol admite que se tardará en reconocer sus derechos
La petrolera confía en los jueces, «porque ellos no atienden a demagogias».

El príncipe junto al presidente de Repsol, en la refinería.
El presidente de Repsol lo había advertido, tras conocer la expropiación: «nuestros números en YPF están claros, pero tratarán de manipularlos, y los defenderemos donde haga falta». De inmediato, la operadora tendrá que hacerlo ante los tribunales internacionales, frente a los dirigentes del Gobierno argentino que les acusan de ocultar información, y de invertir en marketing e imagen, olvidando la exploración, que es el meollo de la actividad petrolera.
Antonio Brufau, que ayer encontró un paliativo a sus cuitas en el acto inaugural de la ampliación de la refinería de Cartagena –más de 3.000 millones de inversión, 800 empleos directos creados y otros tantos indirectos preservados- aprovechó la oportunidad para responder a las acusaciones de los dirigentes del equipo de la presidenta argentina.
Alex Kicillof, el emergente viceministro de Economía, le había atribuido dejar caer la explotación de los yacimientos convencionales, con el ‘falso’ argumento de que estaban maduros, para destinar los fondos a hacer auténticos ‘shopping center’ de las estaciones de servicio donde se dispensan los carburantes.
Brufau expresó su confianza en que «los tribunales acabarán por darnos la razón». Aunque admitió que los procesos pueden ser largos, la exigencia de responsabilidades «se abrirá finalmente camino», pronosticó, «porque los tribunales no atienden a demagogias».
El ministro español de Industria y Competitividad, José Manuel Soria, ha intentado por todos los medios el reconocimiento de los argumentos que avalan las tesis de Repsol. Aunque le cuesta salir de su asombro ante los flagrantes incumplimientos de los compromisos asumidos por sus colegas argentinos, ha reiterado que no ha habido modo de «contrastar datos», para esgrimir las cifras de unos contra las que aportan otros.
El ministro de Industria admitió que «hay cierta preocupación por otras empresas españolas, no solo las grandes, porque también las hay medianas y pequeñas», que trabajan en Argentina o tienen estrecha vinculación en sus negocios. «Por ahora, todas me han transmitido que funcionan con normalidad», informó.
Para recuperar la moral, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, optó entretanto por pasar página y centrarse en otros proyectos del grupo.
Durante la inauguración de la ampliación de la refinería de Cartagena, el príncipe de Asturias pronunció palabras de aliento a los planes de futuro de la petrolera, tanto en España como en el exterior.