Rajoy defiende ahora que las promesas electorales están para ser cumplidas
El portavoz del PSOE afirma que ha subido impuestos pese a que prometió no hacerlo.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, responde a una de las preguntas en el Senado.
Mariano Rajoy, 24 horas después de confesar que ha tomado y tomará medidas que prometió no adoptar, como la subida del IRPF y el IVA, si son necesarias para reducir el déficit público, respondió en el Senado que «por supuesto» un gobernante democrático debe cumplir con sus promesas electorales.
La pregunta se la formuló el portavoz del grupo socialista, Marcelino Iglesias, que jalonó su prólogo con algunos de los incumplimientos del Ejecutivo de Rajoy en relación al programa electoral con el que el PP ganó las elecciones generales del pasado 20 de noviembre. Citó la subida del IRPF y la previsible del IVA en 2013, el recorte de 10.000 millones de euros en Sanidad y Educación, el abaratamiento del despido o el copago farmacéutico. Iglesias lamentó la levedad de las «convicciones» del presidente, porque venció en las urnas prometiendo que sacaría a España de la crisis económica sin sobrepasar las líneas rojas del estado del bienestar. Algo que, según recalcó el senador socialista, finalmente sí ha hecho.
Rajoy evitó el cuerpo a cuerpo con Iglesias, consciente de que efectivamente ha tenido que pulverizar gran parte de su programa electoral en aras de lograr el objetivo pactado con la Comisión Europea de situar el déficit en un 3% a finales del 2013. El presidente, por el contrario, defendió que su acción de Gobierno sí respeta el trazo grueso de la promesa que hizo a los españoles hace cuatro meses, esto es recuperar la senda del crecimiento económico para lograr la creación de empleo.
Enfatizó que no solo no escondió sino que contó en numerosas ocasiones antes de llegar a La Moncloa que haría cambios en la legislación laboral y en el sistema financiero de nuestro país. Además, insistió en las innumerables ocasiones que aludió durante la pasada legislatura a la necesidad de luchar contra el déficit público.
El portavoz socialista censuró al presidente por recurrir como único argumento a la herencia de José Luis Rodríguez Zapatero. Negó que los dos puntos de desviación del déficit se hubieran generado por un gasto excesivo sino por una «brutal caída de ingresos», sobre todo en las comunidades autónomas.
El presidente del Gobierno, por su parte, calentó el debate con una frase contundente: «Yo no me quejo de la herencia, me quejo del engaño» del anterior Gobierno socialista. Pese a todos los inconvenientes, Rajoy dijo sentir «el calor» y el apoyo de una amplia mayoría de ciudadanos.