Diario de León

con la minería

Las cuencas echan la trapa

Los negocios, la hostelería y los colegios del Bierzo y Villablino registraron un seguimiento masivo de la huelga, que tuvo una incidencia menor en Gordón.

Un supermercado cerrado en Villablino.

Un supermercado cerrado en Villablino.

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León

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El seguimiento de la huelga minera de ayer ha tenido un seguimiento desigual en las distintas cuencas de la provincia. Aunque sin precisar datos concretos, fuentes de la Subdelegación del Gobierno en León apuntan a que el seguimiento fue «importante», sobre todo en la comarca del Bierzo y Villablino. En cambio en la montaña central los comercios de La Robla, abrieron con normalidad, salvo algunas excepciones, mientras que en pueblos como Ciñera el cierre de establecimeintos fue practicamente total.

Vacías y en silencio, así estaban ayer las cuencas mineras del Bierzo mientras su gentes recorrían el centro de Madrid en busca de una solución a la minería. No corría ni el aire. Comercios y bares cerrados, calles vacías, ausencia absoluta de los camiones que diariamente entorpecen el tráfico en la carretera que comunica Toreno con Villablino y de coches que hacen el trayecto hasta Ponferrada, pueblos fantasma y un panorama desolador. Lo de ayer fue el preludio de lo que puede pasar si la mina echa el cierre. Ésto en la cuenca Fabero-Sil y Laciana, también en el Bierzo Alto, porque Ponferrada vivió el día de huelga con total normalidad. En la capital no se respiró la lucha pese a que su pasado está también teñido de negro carbón. Han sido los pueblos los más solidarios y reivindicativos. Muchos de ellos vaciados desde las cinco de la mañana por la respuesta masiva que han dado sus vecinos a la llamada desde Madrid. En de Matarrosa del Sil colgaron una pancarta con un crespón negro de apoyo a la minería. No sólo panaderías y pescaderías, también los supermercados, peluquerías, los negocios hosteleros, la mayoría de las estaciones de servicio, las propias casas consistoriales, talleres, los estancos... Sólo las farmacias de guardia aguantaron el tipo y por si la duda llevaba a la réplica, ante cualquier aparición de un medio de comunicación intentando grabar la nada, sonaba correr las verjas de los negocios que se estaban aprovisionando.

Por su parte, los comercios lacianiegos apoyaron al sector minero en un 100 por cien, ya que los comerciantes de la comarca, decidieron no abrir sus puertas al público. Además, la capital lacianiega estaba prácticamente deshabitada, debido a la manifestación en Madrid a las 11.00 horas, que congregó a numerosos lacianiegos que quisieron hacer saber su apoyo al sector. Desde la sede de los sindicatos de Villablino partieron alrededor de una veintena de autobuses. Respecto a los centros educativos de la comarca, muchos estudiantes decidieron no acudir a las aulas como medida de apoyo al carbón, e incluso algunos se acercaron hasta la capital española. El Ayuntamiento de Villablino también cerró sus puertas, tras el acuerdo alcanzado la semana pasada por la corporación municipal, donde tan sólo había servicios mínimos.

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