Diario de León

con la minería

Las barbas del vecino minero

Cristina Cifuentes tilda de «violentos» a los manifestantes.

ramiro/raquel p. vieco

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pacho rodríguez | madrid
León

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Muchos de los que ayer veían atónitos los graves incidentes ocurridos durante la protesta minera, pero fue uno quien lo dijo: «Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, por las tuyas a remojar. Eso pienso. La cosa está fatal». Un camarero, al otro lado del paseo de la Castellana, era quien resumía y recurría al refranero para interpretar lo que ayer se vivió en Madrid. Apenas sabía de qué iba la jornada de ayer, pero se mostraba solidario a priori: «Qué más da qué razón tengan. Si se quedan sin trabajo, tienen que protestar y reclamar», añadía.

Si sabía algo más una periodista de una agencia de alcance europeo. De nacionalidad inglesa, y sin querer identificarse aseguraba: «Por lo que tengo entendido, llevan años recibiendo subvenciones sin prever esta situación. En mi país, Tatcher se lo cargó todo sin pedir ni opinión».

No tan tajante se mostró un fotógrafo destinado a cubrir la protesta. De nombre Fernando afirmaba que «me gustaría dominar más este tema. Pero dudo que entienda que se tengan que eliminar tantos puestos de trabajo, si las minas aún son explotables», aseguraba. Este fotoperiodista se mostró un tanto desconcertado por la actitud de algunos antidisturbios, tanto por su propensión al enfrentamiento como por la falta de experiencia.

Justo al lado del Ministerio, un portero de una vivienda pronunciaba una frase enigmática que no quiso decantar hacia qué lado se refería: «Más carreras tenían que haber habido». A la pregunta de si se refería a que la protesta tendría que haber sido más larga, o que la policía debería haberse empleado con más dureza aún, este hombre repetía lo dicho, con una sonrisa hacia un amigo: «Más carreras tenían que haber habido. Más claro no puedo hablar», remataba dejando intuir cierta simpatía por los agentes más rudos.

También procedente de la zona en la que no se produjeron incidentes, un empresario aprovechaba la calma para ir al banco: «Iba a bajar, pero vi que la cosa estaba muy caliente y decidí esperar. Desde el despacho he visto unos buenos palos. Me da pena que todo esto afecte a comarcas enteras que pueden perder todo el progreso».

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