Diario de León

león lucha por la minería. los siete de santa cruz

«Nos estamos planteando hacer también huelga de hambre»

Blanca Fernández y Ana Pereira, mujeres de Alfredo y Segundo, con refrescos para los encerrados. El padre de Basalo, detrás.

Blanca Fernández y Ana Pereira, mujeres de Alfredo y Segundo, con refrescos para los encerrados. El padre de Basalo, detrás.

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A. Calvo | ponferrada
Ponferrada

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La rabia se ha sumado al ánimo, la energía, el sentido del humor y el cansancio que acumulan los siete encerrados en el pozo de Santa Cruz del Sil desde el 21 de mayo. «Tenemos una rabia tremenda», comentó ayer Primitivo Basalo por el telefonillo que les mantiene en contacto con el exterior. Los miembros del comité de empresa informaron a los encerrados que la prensa quería hablar con ellos y Basalo actuó de portavoz. «Estamos pensando seriamente en meternos en una huelga de hambre para ver si el canario empieza a recapacitar», apuntó el minero encerrado a casi tres kilómetros de distancia de la bocamina, apelando al lugar de procedencia del ministro de Industria, José Manuel Soria. Los encerrados son conscientes de que iniciar una huelga de hambre complicaría más su situación bajo la mina. «Esto ya es demasiado duro, la oscuridad, la humedad, el dolor de los huesos, los síntomas de catarro...», enumera Basalo tras recordar que ayer ya cumplían 22 días bajo tierra.

Su indignación y su rabia se debe principalmente a las cargas de los GRS durante los cortes de carretera y por el apoyo económico a los bancos: «Si hay dinero para meterlo en un agujero negro como Bankia cómo es que no hay una migaja para la minería que es la única fuente de energía propia del país y España no está tan fuerte como para aguantar otros cinco mil parados».

La salida de Eduardo González el pasado jueves fue un palo para los encerrados, que continúan poniendo su plato cuando se sientan a la mesa. «Él ha aguantado dos encierros, yo no sé si cuando salga de aquí volvería a hacerlo», dijo Primitivo Basalo. Desde el interior de la mina los encerrados reconocen el esfuerzo que están haciendo sus mujeres y sus compañeros.

Más de tres semanas de encierro y los siete de Santa Cruz aún conservan el sentido del humor, la esperanza y los sueños. «Hemos colgado unas estrellas de papel Albal en los cuadros. Llevamos muchos días sin verlas. El sol también lo hemos pintado y cuando vamos a acostarnos, lo tapamos con una manta para que oscurezca. Tenemos que animarnos y no perder el buen humor», dijo Basalo.

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