La mina es verdad
Opinión | luis del olmo
periodista
Una vez más los mineros, siempre indómitos, tienen su futuro amenazado. Lo que no puede el trabajo duro en las oscuras profundidades de la tierra, lo intentan acallar los despachos. Los mineros no ceden en su lucha, pero el Gobierno y los tecnócratas de Bruselas no los entienden y lo que es más grave, tampoco los quieren entender.
Los mineros exigen una salida digna a su problema, pero es en vano, porque previamente ya está condenado a ser irresoluble. Los políticos no comprenden que ese final tiene que ser compartido, que ese futuro debe consensuado, que todo gobernante tiene aprender a ceder una parte para conseguir un todo. Pero el Gobierno ni cede ni concede. Se ha cerrado en banda.
Si el Ejecutivo sigue con su pertinacia, los mineros continúan en su lucha. Todos han escogido mal momento para echar un pulso. Muy mal momento. Hay mineros encerrados en la mina, mineros manifestándose en la calle, mineros exigiendo ser parte necesaria y vital de una negociación donde se juega su futuro.
El Gobierno calla, Europa mira para otro lado, y espera que la gente, que desgraciadamente suele tener mala memoria, se olvide de los mineros y que estos y sus familias acaben agotados de tanto clamar desesperadamente en el desierto.
No puede ser. No debe ser. España a lo largo de su historia debe mucho a la mina. Muchísimo. No puede borrarla de un plumazo, sin oír las quejas de los últimos mineros que aún se agarran a sus pozos, porque no tienen otro futuro que el de bajar a las profundidades de la tierra, y sacar día y noche, carbón y más carbón.
Queridos amigos, un respeto para esos mineros que gritan y protestan y hablan y quieren que se les escuche... y que a cambio, solo reciben silencio, indiferencia, y lo que es más grave, incomprensión.
Decir mina es decir verdad. Por esa verdad luchamos también aquí. Solidaridad con los mineros.