león lucha por la minería. Las protestas vuelven a las calles de la capital
La mina sube los decibelios
Miles de personas participan en una atronadora manifestación por las calles de León en defensa de sus cuencas . Los líderes sindicales cargan contra los que comparan a los mineros con la banda terrorista ETA y anuncian una cascada de movilizaciones.

Los pueblos mineros se quedaron ayer vacíos, pero León rebosó. Entre 10.000 y 15.000 personas, dependiendo de si la cifra sale de la Policía Local o de los sindicatos convocantes, se arremolinaron en las calles de la capital para respaldar la huelga general convocada en las cuencas de toda España. Gritaron como nunca. El clamor empieza a ser realmente inquietante. Cuando parece que una exitosa convocatoria no puede ser sobrepasada, como ocurrió con la manifestación nocturna de las lámparas, los mineros, sus familias y sus pueblos vuelven a superarse. «Ya he vivido bastantes, pero como esta ninguna», comenta Juan Carlos , prejubilado desde hace cinco años, minutos antes de que cientos y cientos de personas —más 15.000 que 10.000— se encontrasen frente a la sede de los sindicatos para iniciar una ruidosa marcha por el centro de la ciudad. Los recortes presupuestarios del Gobierno que sentencian la minería del carbón a muerte seis años antes de lo pactado están elevando el tono popular. Y de qué manera. «Mi papá es minero», rezan muchas de las pancartas que portan chavales pequeños que no entienden de enmiendas ni de presupuestos, pero saben lo que es el carbón. «Si los mineros somos subvencionados, ¿los banqueros qué son?», se lee en una cartulina que da como respuesta un chorizo dibujado.
A las doce en punto suena la traca de petardos que arranca la salida de la manifestación. Está abanderada por los líderes sindicales, a quienes acompañan el diputado de IU Gaspar Llamazares , leonés de origen. Tienen el apoyo de ex mineros británicos que han viajado a España para solidarizarse con sus compañeros. En el lugar de donde vienen, Sheffield, sólo queda desempleo masivo, pobreza, exclusión social y decadencia. Y ese futuro creen que es el que le espera a los mineros españoles «si son derrotados». Felipe , de Laciana, conocido por su boina durante la marcha minera del 2010, piensa que «no hay que dar ni un paso atrás», aunque lamenta que un año y medio después de dar por hecho un acuerdo del carbón hasta el 2018 los mineros sigan en las carreteras.
El paso sigue firme recorriendo la Subdelegación del Gobierno, la plaza de la Inmaculada, la avenida de Roma, plaza de Guzmán, Ordoño II y para en la sede de la Diputación, donde se encuentran los seis mineros encerrados. En los 45 minutos que duró el trayecto se tiraron algo más de 300 petardos, la mayor parte de ellos quemados por Guripa , prejubilado que encabeza todas las manifestaciones. Se escuchan pitos y bocinas por cientos. Y hoy se suma por primera vez el tambor de Víctor , miembro de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Victoria, de Santa Lucía de Gordón. «Pom, pom, pom..., pom, pom, pom..., pom, porom, pom, pom, pom, pom». Traducido: «Aquí están, estos son, los que sacan el carbón». Esta es la expresión más popularizada en las protestas mineras. Así como en las pancartas, mucho más imaginativas, la frase reina es: «Quieren acabar con todo. No al cierre de la minería del carbón». Todo esto dicho alto y claro. Pues, aún así, no les escuchan. La gente que hace su rutina por la ciudad les mira, pero no les ve. Nadie, o muy pocos, aplauden o animan el paso. «No nos mires, únete», repite la masa una y otra vez. «Y si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra».
Sam , el perro minero, espera a los 15.000 manifestantes en Santo Domingo. Paco exige a Rajoy que escuche a la gente y que «no permita el cierre de las cuencas mineras». Es el momento en el que, con el ritual ya acostumbrado, los mineros y todos los que les acompañan se funden en un emotivo aplauso.
Los discursos sindicales fueron vitoreados, como pocas veces. Manuel López , secretario regional de FIA-UGT, se acordó de los encerrados, especialmente los que están bajo tierra, y les pidió que administraran el tiempo de manera inteligente para que ninguno «salga con los pies por delante». Se preguntó: «¿Cómo gestores de Bankia andan libres por la calle mientras el Gobierno paga miles de euros para que detengan a nuestros mineros y a nuestras familias?». Aquí recibió el aplauso más vibrante de los que se escucharon en la plaza. «¿Y cómo es posible que se nos iguale a terroristas de ETA?». De este modo arremetía contra la Asociación Pro Guardia Civil, que en un medio de comunicación nacional comparó a los mineros de las protestas de León y Asturias con miembros de la banda territorista. «Es un claro ejemplo de los periodistas mercenarios que sólo obedecen al patrono por suculentos sueldos». Frente a ello, valoró «la verdadera realidad» que muestran los medios de comunicación locales.
Pidió a Isabel Carrasco —enseguida surgió un abucheo general— que se deje de palabras y se encadene en la institución que preside. Por su parte, Alberto González , secretario provincial de la Federación de Industria de CC.OO., fue más breve, lo justo para pedir a los cargos públicos del PP en León, especialmente concejales y alcaldes, «que se rebelen y que se vayan del PP o dimitan» si el Senado aprueba los Presupuestos del fin de la minería. Brian , de cinco años, no entiende de discuros, pero ya lleva casco y funda de minero.