león lucha por la minería Los siete de Santa Cruz
La marcha eleva la moral y el fútbol distrae a los encerrados
Familiares y amigos pasan el domingo en la boca de la mina.
Familiares de los encerrados, camino de la bocamina ayer por la mañana.
A punto de entrar en el territorio de los récords, los siete encerrados que hoy cumplen 36 días en el pozo de Santa Cruz han pasado el fin de semana con la moral alta, una vez que sus compañeros en la carretera ya caminan juntos al encuentro de los mineros asturianos, y con el fútbol, aunque sea de oídas, como distracción.
Con dos de los encerrados afiliados a la Ponferradina, ayer era un día para celebrar, incluso en el pozo. Alfredo González, por ejemplo, sabe que cuando salga de la mina le espera una ración de fútbol extra con todos los partidos de la fase de ascenso de la Deportiva Ponferradina grabados por sus amigos. Ayer, el grupo con el que suele desplazarse al estadio de El Toralín, no tardó en acercarse a la mina para ponerse en contacto con él y contarle que el equipo berciano jugará el próximo año en la Segunda División. «Aunque sea con atraso, le gusta verlos», contaba su mujer, Blanca Fernández, que no teme que el fútbol el robe horas con su marido cuando salga del pozo, acostumbrada a llevarle la contraria cuando juegan el Barcelona y el Real Madrid, y cada uno va por un equipo.
Ayer fue además un día en que amigos y familiares de los mineros encerrados se acercaron al pozo para poder saludarles, aunque fuera a través del teléfono de la oficina. Y siendo fin de semana, volvió a ser un día para que los hijos de los trabajadores encerrados estuvieran por la boca de la mina jugando mientras sus madres aguardan sentadas en una banca. Entre todos ellos, el pequeño Bruno, de cuatro años, era el más contento, después de que su fotografía, tomada por Ana F. Barredo, saliera a todo color en este periódico. «Bruno, que sales en la prensa», le decía Blanca. Y el respondía sin despeinarse: «sí, y muy guapo».