león lucha por la minería. Nueva jornada en el pozo
«Mi hija ha cambiado a Bob Esponja por el telediario»
Las familias de los siete encerrados en el pozo de Santa Cruz adaptan su vida a la reivindicación de los mineros. En el caleyo cinco sur mantienen viva la esperanza.

La mujer de Segundo Porto, Ana Pereira, con sus dos hijos, el suegro de José Araújo y Ana Belén Fernández, esposa de Basalo.
Ana Belén Fernández y Primitivo Basalo fueron los primeros en hablar ayer. Su intimidad se reduce a un teléfono y su contacto a las palabras. Ella tiene toda la fe puesta en su marido, es un hombre muy fuerte, física y psicológicamente. Tanto, que una vez cuando estuvo a punto de perder un brazo trabajando en la mina llegaron a hacerle una prueba de tóxicos porque nadie se creía que tuviera tanta resistencia al dolor. Esta familia vive en Toreno y tiene dos hijos que también han tenido que adaptarse al encierro que mantiene su padre desde hace 38 días en el pozo de Santa Cruz, a tres kilómetros de distancia de la bocamina, con humedad, sin luz. Ahora los pequeños han terminado las clases y están más distendidos. «Se han quitado una preocupación, están más relajados porque en el colegio siempre había algo, alguien les preguntaba y ahora también pueden venir cuando quieran», comentó Ana Belén, tras colgar con su marido y mientras esperaba la llegada de sus hijos a la bocamina.
Los juegos de estos pequeños han cambiado y también el escenario. Cuando acuden al pozo para poder hablar con sus padres, después corretean por la explanada de la bocamina. Así lo hicieron ayer los hijos de Segundo Porto y Ana Pereira, que subieron equipados como futbolistas: el pequeño, con el traje completo del Barça y, el mayor, orgulloso con la camiseta de la Deportiva.
Los juegos no es lo único que han visto alterados estos pequeños, también sus preocupaciones y sus preferencias televisivas. «Mi hija ha cambiado a Bob Esponja por los telediarios», comentó ayer Ana Belén sobre Andrea, de tan sólo 8 años. Los dibujos animados han pasado a un segundo plano y buscan en los informativos las referencias a la marcha negra, a los encerrados en los pozos y al futuro de la minería. Un futuro porque el que sus padres continuarán luchando bajo tierra, en el travesal del caleyo cinco sur.
«Queremos una solución y tenemos esperanzas, que es lo último que se pierde», dijo ayer Basalo, quien insistió en que los encerrados tienen «fuerzas para rato, si él la tiene, nosotros también», comentó el minero sobre el ministro de Industria, José Manuel Soria. «Echo de menos respirar aire puro y a mi familia. Tengo ganas de salir de aquí y sentir que estoy en libertad», dijo mientras la enfermera revisaba la salud del resto de los encerrados.