Diario de León

La «marcha negra» cubre con rapidez la etapa entre Sanchidrián y Villacastín

Mañana saldrán desde Villacastín para cubrir los 24 kilómetros que los separan de San Rafael

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Segovia. Efe.

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Los 160 mineros que participan en la «marcha negra» han cubierto hoy con rapidez, en apenas cuatro horas y veinticinco minutos, los 25 kilómetros que separan las localidades de Sanchidrián (Ávila) y Villascastín (Segovia), lo que ha motivado discrepancias por el ritmo y debido a que el cansancio aprieta.

Quienes defienden sus puestos de trabajo en minas de Asturias, León y Palencia han salido a las siete de la mañana, como habitualmente, y han caminado rápido, sobre el asfalto de la antigua nacional Villacastín-Vigo.

Junto a la música de los altavoces de una de las furgonetas de asistencia, que apenas dispone en su repertorio de tres o cuatro temas, los principales sonidos de apoyo han sido hoy las bocinas de los camiones.

Se ha andado bien, ha comentado a EFE Roberto Morán, de 43 años, que trabaja en Villablino, ahora como soldador en el lavadero, en el exterior, pero antes estuvo cinco años picando en Laciana, con experiencia en estas marchas reivindicativas.

No en vano Morán es uno de los mineros que dirige la marcha, por experiencia, mientras recuerda una similar, en la que participó contando con 23 años, durante la huelga en la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP), en 1992.

Aquella marcha pacífica a pie de 500 mineros desde Villablino (León) hasta Madrid, es la que acuñó por primera vez el nombre de «Marcha negra», recuerda este minero mientras confiesa que se encuentra con mucho ánimo.

Entre los mineros existe incertidumbre sobre cómo será el recibimiento y el apoyo que tengan en la manifestación Madrid, el próximo día 11 de julio, pese a que los secretarios generales de CC.OO. y UGT de Asturias, Antonio Pino y Justo Rodríguez, les animan diciendo que habrá más de 100.000 personas esperando.

Por encima de dolores musculares y el recuerdo a la familia que han dejado en casa, los mineros se encuentran muy unidos y orgullosos de trabajar en un sector como éste, ha subrayado Morán.

La temperatura no ha sido muy alta, unos 15 grados, a primera hora, aunque acercándose al mediodía ya iba subiendo, pero no se ha pasado calor, y andados unos diez kilómetros una parada, para tomar agua y comer algo de fruta.

Un nuevo avituallamiento, en marcha, les ha esperado junto a una gasolinera casi a las puertas de Villacastín, de unos 1.609 habitantes.

Los mineros responden a los saludos que reciben desde camiones y coches, hay solidaridad en la carretera, y el buen humor se le escapa a alguno de los caminantes.

Tres ambulancias, otras tantas furgonetas de apoyo de los sindicatos, principalmente con agua y comida, y agentes de la Guardia Civil, en coche y en moto, son el único acompañamiento de esta marcha minera.

Como sostiene Justo Rodríguez, no se trata de una marcha deportiva, de competición, sino reivindicativa, para decir a los españoles que «hay un problema muy importante en el sector de la minería del carbón, que tiene solución, que hay propuestas y que el Gobierno tiene en su lado el resolverlo».

En Villacastín apenas hay vecinos esperando, pero quien se encuentra con los caminantes rompe en aplausos, de ahí que los mineros aseguren que están sintiendo el calor de los viandantes y que están recibiendo un trato ciudadano muy importante.

«Mineros en lucha», «Viva la minería española», «estos son los que sacan el carbón», «Si esto no se arregla guerra, guerra, guerra», son algunas de las consignas que grita uno de los miembros de cabeza y que son coreadas por el resto , de forma automática.

Al llegar, con la presencia de Rodríguez y Pino, un recuerdo para los compañeros encerrados en los pozos, y la disculpa del alcalde, Jesus Grande Lozano (PP), que no ha podido ofrecer un lugar en el que pasar la noche.

Tras veinte minutos de descanso y atención sanitaria para algunos, los mineros suben a bordo de tres autocares, que les trasladan a San Rafael, en cuyo polideportivo se han duchado y descansan.

Mañana, a las siete, nuevamente subirán al autocar para salir desde Villacastín y cubrir unos 24 kilómetros hasta San Rafael, para abordar la entrada en la Comunidad de Madrid, el domingo, siempre acordándose de sus compañeros encerrados, «a cada paso que damos en el asfalto», aclara Rodríguez.-

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