«España vive un momento dramático»
La vicepresidenta justifica el ajuste de 65.000 millones por la situación límite que padece el país. El ministro de economía admite que toma las decisiones obligado por las recomendación de la UE.

Reunión del Consejo de Ministro presidido excepcionalmente por el rey.
Circunspecta y cariacontecida. Soraya Sáenz de Santamaria enumeró uno a uno los acuerdos del Consejo de Ministros que concretan el grueso del ajuste de 65.000 millones de euros que anunció Mariano Rajoy el pasado miércoles en el Congreso y que engloban medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y fomentar la competitividad. Entre ellas se encuentran la subida del IVA, la supresión de una paga a los funcionarios y de la desgravación por compra de vivienda, así como el recorte de las prestaciones por desempleo y de los gastos ministeriales y una nueva rebaja presupuestaria por valor de 600 millones de euros, que afectará a todos los ministerios, en especial, al de Fomento (-156 millones). «España vive uno de los momentos más dramáticos de su historia reciente», recalcó la vicepresidenta, quien eludió, a pregunta de los periodistas, desvelar si el Gobierno tiene un ‘plan B’ por si estas iniciativas no producen el efecto perseguido.
En cualquier caso, calificó las resoluciones de «necesarias e inaplazables» y dijo que responden a criterios de «máxima justicia y equidad». A Sáenz de Santamaría le flanquearon los ministros de Economía, Luis de Guindos, y Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro.
No fue una elección casual: los tres son funcionarios de carrera y los tres hicieron varias alusiones durante su comparecencia a la solidaridad, generosidad y valía de este colectivo. Los miembros del Gobierno son conscientes de que cualquier chispa puede contribuir a incendiar un ambiente muy caldeado. Sáenz de Santamaría, Montoro y De Guindos intentaron transmitir en todo momento una imagen de solemnidad, ajena a la ovación que recibió Rajoy en el Congreso tras anunciar el nuevo «tijeretazo» y que varios partidos de la oposición criticaron al entender que se festejaba el ajuste.
Semblante serio
Sáenz de Santamaría mantuvo el semblante serio. Solo sonrío en un par de ocasiones, coincidiendo con algún titubeo o declaración de Montoro. Admitió que habían tomado decisiones contrarias a las que el PP prometió antes de llegar a la Moncloa, como la subida del IRPF, IVA o la eliminación temporal de una paga extra. Culpó del cambio de criterio a la «imposibilidad de sacar adelante un país» con un déficit público de casi un 9%. Incluyó en su justificación una clara alusión a la herencia recibida. Aseguró que si Rajoy se hubiera encontrado el déficit en el 6,5% —la previsión del anterior Ejecutivo— el ajuste hubiera sido mucho más benébolo. Montoro, que lleva años defendiendo que la subida del IVA es perjudicial para la economía, reconoció su giro copernicano y, a pregunta de los periodistas, explicó su cambio de criterio: «Hemos decidido subir el IVA porque es obligado hacerlo, por las recomendaciones (de la UE), por las circunstancias y porque la absoluta prioridad es reducir el déficit».