Montoro avisa de que peligran las nóminas de los funcionarios
Rajoy al Congreso: «Este Gobierno tiene que elegir entre un mal y un mal peor».

La portavoz del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría y el presidente, Mariano Rajoy.
El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, advirtió ayer en el Congreso de que la situación que atraviesan las cuentas públicas es tan grave que incluso está en riesgo el pago de las nómimas de todos los empleados públicos. «Los funcionarios saben mejor que nadie que no hay dinero, que nuestro sueldo depende de los impuestos, y si no sube la recaudación —subrayó— esta en riesgo pagar» los salarios. Un comentario similar del presidente de la Generalitat, Artur Mas, hace poco más de un mes, provocó tal alarma que los mercados, ya de por sí alterados, volvieron a agitarse contra España. Algo así pareció ocurrir ayer. Sin embargo, Montoro no dijo nada que no apuntará ya Mariano Rajoy el pasado miércoles en el Congreso.
En el mismo pleno en el que anunció el mayor ajuste fiscal de toda la democracia —65.000 millones de euros en dos años y medio—, el presidente del Gobierno ya habló prácticamente de una España en quiebra. «Necesitamos que nos presten dinero hasta para pagar las prestaciones por desempleo, la sanidad, la educación..», dijo. Pero quizá sus palabras se diluyeron en medio del inmenso debate, que en origen había sido convocado para informar de los resultados de la última cumbre de la Unión Europea. En menos de cinco minutos —los que duran las preguntas parlamentarias de la sesión de control al Ejecutivo— Montoro tuvo que ir directo al grano. Hasta tres veces pronunció la frase sombría «no hay dinero» y, en su respuesta a la diputada del PSOE, Meritxell Batet, advirtió de que el impago de nóminas no es una entelequia que él utilice para justificar las medidas aprobadas, entre ellas, la eliminación de la paga extra de Navidad o el aumento de las horas de trabajo de los empleados públicos.
El pago de la deuda debe atenderse por encima de cualquier otra necesidad. También el pago de las nóminas que es el principal gasto de la Administración. Siempre ha sido así, pero tras la última reforma de la Constitución pactada el pasado verano entre José Luis Rodríguez Zapatero y Rajoy la norma se ha convertido en mandato constitucional. En los primeros meses del año, hasta mayo, el Estado ya registró un déficit de 3,41% de déficit muy cerca del límite comprometido para todo el año, que es 3,5%, antes de que Bruselas concediera un punto extra. Eso, y la presión de la UE después de haber tenido que solicitar el rescate para el sistema financiero, es lo que empujó el Ejecutivo a aprobar una subida impositiva de la que siempre renegó. «Desgraciadamente , este Gobierno no puede decidir entre un bien y un mal; este Gobierno tiene que decidir entre un mal y un mal peor». se lamentó Rajoy.