Los conservadores declaran la guerra a Gallardón
Las diferencias entre los jueces conservadores, agrupados en la poderosa y mayoritaria Asociación Profesional de la Magistratura (APM), y el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, se acrecientan a pasos agigantados.
Las «maniobras» del ministro para que fuera el magistrado progresista, Gonzalo Moliner, el que presidiera el CGPJ y el Tribunal Supremo, en lugar del magistrado conservador José Ramón Ferrándiz, no han sentado nada bien en la cúpula de la asociación conservadora, cercana históricamente al PP. El declive de las relaciones entre la APM y Gallardón alcanzó su cénit este martes con la elección de Moliner, ya que desde el colectivo judicial consideraron que se ha perdido una «oportunidad histórica de tener un presidente con un perfil determinado», en referencia a Ferrándiz. Para los jueces conservadores, la razón de que el magistrado de la Sala de lo Social del Supremo sólo obtuviera nueve votos por los 12 de su contrincante se debió a la fragmentación del voto entre los nueve vocales nombrados por el PP, cuatro de los cuales dieron su apoyo a Moliner. «Una traición en toda regla, no han estado a la altura y habrá que pedirles explicaciones», llegó a decir un vocal con peso en la APM. Reside en el hecho de que Gallardón, una vez dimitido Carlos Dívar, intentó por todos los medios que la asociación con más afiliados de la carrera judicial no presidiera el CGPJ.