Los cooperantes, las ONG y el Polisario piden explicaciones
«Volvimos por precaución pero nos gustaría saber los motivos».

Los cooperantes a su llegada a la base militar de Torrejón.
El Gobierno reiteró ayer que la decisión de repatriar a los cooperantes en los campamentos saharauis de Tinduf tiene «motivos fundados» ante el riesgo terrorista procedente de Mali, mientras que las organizaciones no gubernamentales le han pedido que concrete las razones de la salida.
Los quince cooperantes repatriados —doce españoles, dos franceses y un italiano— llegaron el sábado por la noche a la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid) en un avión militar puesto a su disposición por el Gobierno. Se suman así a los dos voluntarios que regresaron a España el viernes.
El ministro de Exteriores saharaui, Mohamed Salem Uld Salek, mostró su pesar por la decisión del Gobierno y ha subrayado que tendrá una repercusión negativa para los miles de refugiados, además de defender las medidas de seguridad puestas en marcha en los campamentos.
Así, Uld Salek añadió que la seguridad se reforzó a raíz del secuestro de Ainhoa Fernández, Enric Gonyalons y Rossella Urru, los dos cooperantes españoles y la italiana liberados el pasado 18 de julio tras un cautiverio de nueve meses.
El Frente Polisario, a través de su delegado en España, Bucharaya Beyun, reclama también al Ejecutivo que concrete esa amenaza «inminente» que pesa sobre los campamentos y ha lamentado la salida de los cooperantes porque, afirma, su seguridad estaba garantizada. Para Beyun, esta decisión «precipitada» perjudica la imagen de los saharauis, al plantear dudas sobre su capacidad para garantizar la seguridad y les presenta como un «santuario terrorista».
Las autoridades saharauis incrementaron las medidas de seguridad en torno a los cooperantes a raíz del secuestro de los dos españoles y de la italiana.
Una medida precipitada
Las asociaciones solidarias con el Sahara consideran asimismo precipitada la repatriación. El presidente de la coordinadora de esas asociaciones, José Taboada, asegura que responde a una «operación de imagen» del Gobierno.
Taboada recordó que 5.600 niños saharauis están pasando sus vacaciones de verano en España y pidió al Ejecutivo que aclare los motivos de su medida porque, si la situación es tan grave, quizá no deberían volver a los campamentos de refugiados.
El cooperante de Médicos del Mundo Albert Sterm, uno de los doce españoles repatriados, dijo que decidieron volver por «precaución», aunque les gustaría conocer los «motivos concretos».
Sterm —que asegura que regresará en cuanto pueda a Tinduf porque es «una de las zonas más duras del mundo, con temperaturas superiores a 50 grados, sin acceso a agua corriente potable y falta de alimentos básicos»— cree que la medida del Gobierno «traerá graves consecuencias para la población».
El voluntario español constató el aumento de la seguridad en los campamentos a raíz del secuestro, en octubre, de los dos cooperantes españoles y la italiana, y aseguró que «hay mayor presencia policial y los controles son evidentes y visibles a lo largo de todo el día».
Ningún comentario
El Ejecutivo no hizo comentarios sobre todas esas opiniones y reclacó su total respeto y admiración por el trabajo que desarrollan los cooperantes españoles en los campamentos de refugiados.
El Gobierno insistió en que la medida adoptada tiene sustento en las informaciones de que dispone sobre la evolución de la situación en la zona y la posibilidad de acciones terroristas procedentes del norte de Mali contra objetivos occidentales y, en concreto, contra españoles.
El Ministerio de Exteriores ha extendido a todo el territorio de Mali su alerta sobre el peligro de que grupos de delincuencia organizada y ligados a redes terroristas lleven a cabo secuestros de ciudadanos occidentales. Remarca que el riesgo de secuestro de occidentales es «extremadamente elevado» en el norte de Mali controlado por Al Qaeda —Tombuctú, Gao y Kidal— y desaconseja los desplazamientos por carretera desde Mauritania, Argelia, Níger y el norte de Burkina Faso.