Interior traslada de Mansilla al País Vasco al etarra que secuestró a Ortega Lara
Bolinaga padece un cáncer terminal del que ha sido tratado desde el 20 de julio en el Hospital de León.

Imagen del jucio a los cuatro secuestradores de Ortega Lara, en el año 1998.
Su nombre fue clave para que la Guardia Civil localizara el zulo donde ETA tenía secuestrado a José Antonio Ortega Lara. La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias anunció ayer el traslado a un centro hospitalario del País Vasco de Jesús María Uribechevarria Bolinaga, que cumplía prisión en León por uno de los secuestros más largos de la historia de la banda terrorista.
Según Etxerat, el colectivo de familiares de presos etarras, Jesús María Uribechevarria Bolinaga padece un cáncer de riñón que le fue diagnosticado en el año 2005, y que se ha agravado en las últimas semanas con dos nuevos nódulos en la cabeza y el pulmón y metástasis. El etarra se encontraba ingresado en el Hospital de León desde el pasado día 20 de julio en medio de fuertes medidas de seguridad y cumplía condena en Mansilla de las Mulas desde junio de 2009. Su destino, según Etxerat, ha sido el hospital de San Sebastián.
Su traslado por razones médicas ha reabierto el debate sobre el acercamiento de presos de ETA al País Vasco. Las víctimas ya se han mostrado en contra.
Clave en el secuestro
Gracias a la documentación intervenida en Francia a un etarra, la Guardia Civil pudo localizar una nota con la inscripción «Ortega 5K», seguida del monosílabo «BOL», que llamó la atención de los agentes, que estaban convencidos de que la nota significaba el pago de «5 kilos» -5 millones de pesetas- a un tal «BOL» para el mantenimiento del secuestro. Hasta entonces, José Manuel Uribechevarria Bolinaga era un discreto hombre de mediana edad, vecino de Mondragón y simpatizante de la izquierda abertzale.
Tras la investigación, la Guardia Civil confirmó que todos los días frecuentaba una nave industrial de la localidad guipuzcoana en compañía de otras tres personas, que compraban comida que luego no consumían. Fue así como en la madrugada del 1 de julio de 1997, y bajo una pesada máquina, se localizó a Ortega Lara tras 532 días de secuestro. Uribechevarria Bolinaga se desmoronó cuando los agentes le enseñaron la entrada al pequeño habitáculo donde se encontraba el funcionario de prisiones, al que habían decidido dejar morir de hambre.