El fuego arrasa los paisajes que inspiraron a Antonio Colinas
«Siento como si estuvieran ardiendo mis propios poemas y mis relatos». De esta forma se muestra el poeta leonés Antonio Colinas ante el incendio. La memoria y el trabajo del autor bañezano se cimentó en armonía con la naturaleza y con el paisaje comarcal, con sus montañas, sus riberas, sus pinos y sus encinares. De hecho, en el último relato de su libro, Leyendo en las piedras, el titulado Siempre te esperaré donde se pone el sol se desarrolla íntegramente en Cubo de Benavente, la localidad que es el primer pueblo de Zamora donde comenzó el pasado domingo el incendio. «Castrocontrigo o Tabuyo siempre han ido unidos a nuestra memoria a sus pinares, a nuestros primeros aromas puros respirados. Por eso escribí mis poemas ‘Caballos y molinos en pinar’, que son la prueba de esa plenitud», explica el poeta cuya vida ha estado marcada por la unión y la búsqueda de equilibrio entre la vida, la naturaleza y la escritura, una armonía que ahora se ha visto trastocada.