El Gobierno se prepara para una ofensiva soberanista del PNV y CiU

Durán i Lleida habla con el ministro Montoro en el Congreso.
El Gobierno teme que los nacionalistas vascos y catalanes aprovechen la delicada situación internacional de Mariano Rajoy para lanzar este otoño una ofensiva soberanista. El PP tiene asumida la victoria del PNV en las elecciones del 21 de octubre en Euskadi, que con el apoyo la izquierda abertzale dispondrá de una cómoda mayoría absoluta en el Parlamento de Vitoria (el 61%),y da por hecho que CiU formalizará una alianza con Esquerra Republicana y finiquitará la frágil sociedad que mantenía con su partido en Cataluña
El Ejecutivo apenas posee armas políticas para impedir este escenario dado que el PP es la cuarta fuerza en el País Vasco y tercera en Cataluña.
Su mejor herramienta para echar abajo esos planes que han anticipado los nacionalistas vascos y catalanes radica en la Constitución, y de ella van a echar mano aunque conlleve el riesgo de plantear situaciones límite. La Carta Magna prevé que cualquier propuesta de cambio del actual estatuto jurídico y político de una comunidad autónoma, previa aprobación de su parlamento, tiene que ser aceptada por las Cortes Generales, y el PP tiene una amplia mayoría absoluta en el Congreso y el Senado.
Debilidad del presidente
El Gobierno y el PP saben que este es el panorama político del otoño que se avecina y que introduciría dosis de inestabilidad en el momento menos oportuno para España, con un rescate europeo de la economía, que si para entonces no es una realidad penderá como una espada de Damocles.
Una situación difícil para el Ejecutivo, que además deberá capear las anunciadas movilizaciones sociales contra la política de recortes sin que pueda descartarse la convocatoria de una nueva huelga general.
Rajoy hasta el momento no ha dicho ni palabra sobre el cuadro que se vislumbra a corto plazo, pero sí lo ha hecho su portavoz, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, quien dijo estar «preocupadísima» ante la posibilidad de que se articule una mayoría soberanista en el País Vasco y que el viernes instó a CiU y PNV a que no abran debates identitarios cuando lo que está en juego son «las cosas de comer» en España. Pero son llamamientos que parecen destinados a caer en saco roto. Los nacionalistas vascos y catalanes han dejado claro que van a apostar fuerte en el envite sabedores de la delicada situación del jefe del Ejecutivo.
El PP va a analizar esta situación en la reunión que mantendrá este lunes la cúpula del partido con Dolores de Cospedal al frente, pero sin la presencia de Rajoy, aunque tendrá la oportunidad de exponer su punto de vista en las comparecencias que tendrá con el martes el presidente del Comisión Europea, Herman Van Rompuy, y el jueves con el presidente de Francia, François Hollande. Si no fuera así, la apertura del curso del político del PP en la localidad pontevedresa de Soutomaior el sábado, donde expondrá sus planes para los próximos meses, será el momento idóneo para enseñar sus cartas a los nacionalistas.
Mientras, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, tiene hasta hoy de plazo para convocar elecciones anticipadas en Galicia y hacerlas coincidir con las vacas, tras el adelanto electoral decidido por el lehendakari Patxi López.
El líder de los socialistas gallegos, Pachi Vázquez, aseguró ayer que Núñez Feijóo «está calculando» si le conviene esperar y reformar la Ley Electoral para rebajar de 75 a 61 el número de diputados en la Cámara autonómica, como él mismo propuso, o si un anticipo «es más rentable».