El ave cantábrica ha perdido en 30 años un 60% de su hábitat
El urogallo ha ido desapareciendo paulatinamente en las últimas décadas, y no solo en España, sino en Europa en general. Actualmente, en la Península Ibérica se localizan dos poblaciones de esta especie, la cantábrica, en la cual habita una subespecie que lleva este mismo nombre y que se encuentra en peligro de extinción, y la pirenaica, que cuenta con mayor número de ejemplares.
La subespecie de urogallo cantábrico se encuentra en peligro, pues según el último censo global publicado por SEO/ Birdlife, tan solo quedan 400 ejemplares en toda la cordillera. En los últimos 30 años se han reducido en un 60% los focos donde se localiza este peculiar animal. Por ejemplo, en Picos de Europa ha pasado de 30 ejemplares a unos pocos que están localizados.
A su vez, dentro de esta población hay dos zonas diferenciadas, la oriental, que abarca Riaño, Picos de Europa o el Parque Natural de Redes, en la que se localiza menor número de urogallos, y la occidental, comprendida en el Valle de Laciana, Alto Sil, Omaña y Muniellos, donde hay mayor número de ejemplares, y además, parece que la población se mantiene.
La desaparición de este animal, según Felipe González de SEO/ Birdlife, se debe a la baja productividad de pollos, principalmente, que no sirve para relevar las bajas. Por otra parte, el cambio climático, la destrucción de sus hábitats por el factor humano y la competencia con otros herbívoros, además, de la depredación por los carnívoros, han acelerado ese proceso de desaparición.
Picos de Europa acoge este mes un programa de voluntariado para incrementar entre los jóvenes participantes el conocimiento sobre el urogallo y su hábitat.
En Rusia y los países escandinavos todavía se cuenta con un notable número de urogallos dado que se encuentran en su clima ideal, el frío y los bosques de coníferas y taiga. Finalmente, en otros puntos como en Francia, Alemania o Escocia también se localizan unos pocos ejemplares.