Una manifestación histórica reclama con fuerza la independencia catalana
Mas amenaza con la separación si no hay acuerdo sobre el pacto fiscal con el Ejecutivo.

Miles de ciudadanos participan en la multitudinaria manifestación en el centro de Barcelona.
Mientras Mariano Rajoy se debate entre si debe pedir o no un rescate financiero y días después de que el Gobierno catalán anunciara que solicitará una ayuda de 5.023 millones del Fondo de Liquidez Autonómica, más de un millón y medio de catalanes salieron este martes a la calle para reclamar la independencia. La Diada del Once de Septiembre de este año desbordó todas las previsiones y colapsó el centro de Barcelona con una marcha estimada en 600.000 asistentes.
Los que participaron hablaron de jornada memorable, que pasará a la historia como el día en que Cataluña se quitó todos los complejos, inició una etapa de consolidación nacional y expresó con más fuerza y claridad que nunca que quiere ser independiente. La Diada de este año pasará a los anales de la historia como el día en que Cataluña reclamó su reconocimiento como un estado propio en la Unión Europea. Nunca antes tanta gente y tantas banderas independistas recorrieron el centro de Barcelona. La Asamblea Nacional Catalana, la plataforma soberanista que impulsó la marcha, habló de más de dos millones de asistentes, frente al millón y medio que cifraron la Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra. La Delegación del Gobierno lo rebajó a 600.000 personas.
Dos mensajes
Fue una manifestación de la que se pueden desprender dos mensajes, uno para el Gobierno central y otro para el catalán. Al Ejecutivo español, como expresó Artur Mas, la sociedad catalana le pidió que «escuche bien» lo que se dice desde Cataluña y no menosprecie y ridiculice lo que se reclama. Ahora la Generalitat cree que la última oportunidad que queda se llama pacto fiscal, en la línea con el concierto económico vasco, que debe de servir como dique de contención de un soberanismo que ya no se esconde. La Generalitat deseaba que la manifestación fuera un éxito para acudir a la reunión del día 20 con Rajoy con fuerza.
Artur Mas, que no estuvo en la manifestación, fue claro. Si no hay acuerdo sobre el pacto fiscal, «la vía para la libertad de Cataluña estará abierta». La advertencia no tenía equívocos: si Rajoy no quiere encontrarse con un problema territorial que introducirá inestabilidad política en medio de la mayor crisis financiera deberá atender las reclamaciones catalanas.