La Seguridad Social paga en pensiones al mes 40 millones de euros más de los que ingresa
Se acentúa el deterioro del mercado laboral y el aplazamiento de los pagos de empresas en dificultades . La Tesorería recuerda que la Caja Única garantiza el fondo y que «pagan las personas, no los territorios».

El relevo generacional es una de las principales preocupaciones de los estados, que ven cómo aumenta el número de pensionistas y se reduce el de trabajadores que cotizan.
Que el saldo entre lo que los arcas públicas ingresan por las cotizaciones de trabajadores y empresarios en la provincia y lo que pagan en concepto de pensiones (sin contabilizar otras prestaciones, como las de desempleo por ejemplo) es negativo desde hace mucho tiempo es una realidad conocida. Sin embargo, el deterioro del mercado laboral, el agravamiento de la situación financiera de las empresas y la evolución de la «demografía laboral» leonesa, entre otros factores, han llevado este saldo negativo a cifras hasta ahora desconocidas. Por ejemplo, sólo en el mes de agosto la diferencia entre los ingresos por cotizaciones y los pagos en pensiones se situó en León en 39,8 millones de euros. Un déficit que la Administración señala que no debe ser tomado con alarma, porque el sistema de Caja Única garantiza el cobro de las pensiones; aunque reconoce que el debilitamiento del tejido productivo leonés está lastrando con fuerza las cuentas públicas.
Los datos económicos son claros. En julio, último mes del que se conoce la recaudación por cotizaciones (que sostiene los pagos de la Tesorería de la Seguridad Social), se recaudaron en León 75,8 millones de euros. Son cuatro millones menos que en el mismo mes del ejercicio anterior. En agosto los pagos de la Tesorería en la provincia ascendieron a 115,6 millones de euros, la práctica totalidad en pensiones (107 millones), y el resto en gastos de personal, incapacidades, incluso conceptos como los costes del CRE de San Andrés del Rabanedo. Los datos no pueden compararse con los pagos realizados en julio, ya que en ese mes se abonaron las pagas extra. El desembolso de la Tesorería de la Seguridad Social ese mes en la provincia se elevó hasta los 217,8 millones de euros. Comparado con agosto del año anterior, se pagaron 5,6 millones de euros más.
En resumen, una diferencia de 39,8 millones de euros sólo en el último mes, pero que con ligeras variaciones viene repitiéndose desde hace tiempo. «Tenemos menos ingresos que pagos casi desde siempre, no se puede decir una fecha; pero es cierto que la situación se ha acentuado en los últimos meses», explica Miguel Ángel Álvarez, director general de la Tesorería de la Seguridad Social en León.
Álvarez hace hincapié, sin embargo, en que el ámbito del sistema de la Seguridad Social es «todo el territorio nacional, no una provincia o una autonomía». Así funciona el principio de la Caja Única (el Estado recauda las cotizaciones y paga las pensiones por igual, independientemente del territorio donde residan los beneficiarios), y el sistema de solidaridad entre territorios y entre generaciones: «Los trabajadores cotizan para que otros reciban las prestaciones».
El director general llama la atención sobre el hecho de que en la provincia se contabilicen ya 141.672 pensionistas, «38.000 más que en Valladolid, por ejemplo. Eso significa que el gasto se contabiliza en León porque es aquí donde cobran sus pensiones. Sin embargo, miles de ellos han desarrollado su vida laboral en otras provincias, y han cotizado en ellas. Al jubilarse, vuelven a vivir a León y cobran aquí. Por eso el sistema no puede hacer cuentas territorializadas, son las personas las que pagan sus cotizaciones, no los territorios».
El caso es que septiembre cerró con 158.014 afiliados a la Seguridad Social en la provincia (no todos ellos cotizan, hay excepciones); lo que sitúa a León muy cerca del ratio 1/1 (un trabajador por pensionista), y lejos de los límites de sostenibilidad que se calculan para el sistema.
En realidad, en la provincia hay 158.000 cotizantes por casi 340.000 ciudadanos «pasivos» (los pensionistas más niños, estudiantes y el resto de la población que aunque no cobre pensión no trabaja ni cotiza). Es decir, en la práctica dos que no cotizan por cada uno que sí lo hace.
Y en las previsiones de futuro todo indica que esta tendencia continuará acentuándose.