La Junta redacta pautas para preparar a la población ante un encuentro con osos
Los nuevos censos oseros arrojan nuevamente cifras esperanzadoras para el futuro de la especie. Tanto que la presencia del oso pardo empezará a ser frecuente en las zonas humanizadas que se encuentran a su paso. Pero, ¿cómo comportarse en un encuentro con un oso? ¿Qué se puede hacer si un ejemplar empieza a merodear el basurero del pueblo o un vertedero cercano a una población? O, ¿cómo debo llevar a mi perro en un paseo por la montaña? Estas preguntas ahora tienen respuesta. El Servicio de Espacios Naturales redacta una serie de pautas que informan sobre la mejor manera de responder en un encuentro de este tipo. «Dando pequeñas ideas, es necesario que la gente empiece a prepararse, también las administraciones, porque la presencia del oso ya es suficientemente importante en algunos núcleos para plantearse estas pautas», indicó el responsable de este departamento, Ignacio Molina. La reforma de la estrategia del oso pardo, cuyo texto original se redactó en 1999, incluye esta novedad como consecuencia de las cifras actualizadas del censo osero, que confirman la consolidación del núcleo occidental, donde se han avistado este verano al menos tres nuevas osas con crías. También se trabaja para incluir en esta estrategia nuevas medidas para evitar los ataques de osos a colmenares y ganaderías, siniestros que en ocasiones «ponen en peligro la viabilidad de las explotaciones», indicó Molina.
Según los datos recabados por este periódico, la población osera en esta vertiente se acercaría más a los 180 ejemplares que a los 160 del último censo, mientras en la población oriental habitan unos 30 osos. La población de plantígrados superaría así el pico de los 200 ejemplares, un dato favorable que avala los programas de conservación y recuperación de la especie en entornos tan emblemáticos como San Glorio. Respecto a las osas con crías, los últimos censos, correspondientes al año 2010 —este tipo de registro se elabora una vez pasado el verano para controlar a las osas paridas y vigilar su evolución hasta la primavera siguiente—, calculaban que había 25 en el área occidental y tres en la oriental.