Rajoy afirma que el reto soberanista de Mas y Urkullu no le quita el sueño
El presidente niega que el Consejo Europeo . haya abordado la cuestión separatista.

Mas, junto a Jordi Pujol, en el acto de presentación del libro del ex presidente catalán.
Mariano Rajoy ha variado en los dos últimos meses de forma notoria el signo de su respuesta al pulso separatista iniciado por Artur Mas y secundado por Íñigo Urkullu. De la comprensión a la ira, para terminar casi en la indiferencia. «El mundo va a grandes procesos de unión y yo voy con el mundo», fue la única respuesta que el presidente del Gobierno quiso dar ayer en Bruselas cuando le preguntaron por unas declaraciones de Urkullu en las que aseguraba que España «tiene un problema» con las aspiraciones independentistas del País Vasco y Cataluña, además de desvelar una especie hoja de ruta que ambos mandatarios regionales habrían pergeñado para forzar un nuevo ‘statu quo’.
La primera reacción de Rajoy, tras la multitudinaria manifestación del 11 de septiembre en Barcelona, fue la promesa de incrementar el diálogo con el Ejecutivo catalán para intentar encajar sus reivindicaciones dentro del actual modelo autonómico. Pero nadie estrechó la mano tendida de Rajoy y la escalada soberanista creció con el paso de los días. La semana pasada, durante un mitin en San Sebastián, el líder del PP subió el tono y calificó, sin ambages, de «disparate colosal» las reivindicaciones independentistas de Cataluña.
Ayer, durante la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo, Rajoy optó por minar la importancia que Mas y Urkullu procuran otorgar a sus postulados en favor de la independencia. Dejó claro que esta posibilidad no le quita el sueño porque, a su juicio, ambos líderes nacionalistas van contra la corriente que domina en la actualidad el continente: que los países cedan soberanía fiscal y bancaria a la Unión Europea para lograr que la economía crezca. «El mundo va por ahí», insistió.
Pero aunque Rajoy se afane en demostrar que el universo no gira en torno a las pretensiones de Mas y Urkullu, lo cierto es que el debate secesionista se coló en el Consejo Europeo que concluyó ayer. Esta es, al menos, la versión que ofreció el primer ministro de Belgica, Elio di Rupo, quien afirmó que él mismo había planteado en el cónclave europeo el auge del independentismo y el populismo en la UE. Es más, el mandatario belga, responsabilizó a estas tensiones territoriales de parte de la actual coyuntura económica.
Rajoy, sin embargo, negó la mayor. «Yo no hablé de este asunto y nadie de allí y de fuera de allí me hizo ni una sola pregunta sobre ese asunto», en referencia a Cataluña. Para no desmentir abiertamente a Di Rupo se escudó en que las deliberaciones del Consejo Europeo «son secretas» y que, en cualquier caso, le parecía descortés airear la textualidad que Di Rupo habría empleado a puerta cerrada.
La comparecencia de Rajoy ante los medios de comunicación en Bruselas y la de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, en Madrid, una vez concluido el Consejo de Ministros, se produjeron con poca diferencia horaria, pero el discurso de ambos dirigentes sobre Mas y Urkullu fue casi mimético.