Un ERE de un año para enjugar las pérdidas del parón mercantil
A pesar de un contratiempo tal que impide a una empresa una actividad comercial a lo largo de un año, Ovejero interpreta el futuro dispuesto a dejar de lado la resolución de la agencia estatal del medicamento, que sin cuestionar la eficiencia de los productos del laboratorio leonés ha puesto en solfa el sistema de fabricación.
Como trampolín para salvar las consecuencias de estos meses inertes, la empresa ha planteado un expediente de regulación de empleo que afectará a toda su plantilla, más de setenta personas, en una reducción del 20% de la jornada de trabajo; esa reducción se acompañará por tanto de otra de sueldo, que la sociedad de medicamentos veterinarios aplicará a mejorar la cuenta de resultados y a enjugar el déficit comercial que sufre desde que la agencia estatal bloqueó sus patentes de estériles. Ovejero planteó este recurso de regulación laboral en un informe de 22 páginas elaborado en julio de este año, justo cuando la compañía esquivaba temporalmente la prohibición de fabricar, gracias a las medidas correctoras que presentó ante la agencia del medicamento, y vislumbraba un tiempo posterior complicado. Desde que expiró la bula, la actividad dentro del laboratorio es leve. La plantilla se reincorporó al puesto de trabajo bajo las condiciones del ERE, que se comenzó a aplicar el 8 de octubre, después de un periodo vacacional de mes y medio de todos los empleados que siguió a ese permiso temporal para fabricar que acabó en verano.
Las condiciones laborales de la plantilla bajo ese ajuste se extenderá durante un año, según expone la compañía en el documento con el que justificó la restricciones laborales; al lado de datos que dejan al descubierto como se puede descarnar una sociedad con las restricciones que sufre Ovejero desde hace ya casi un año: hasta mayo del ejercicio anterior acumulaba ventas por valor de 3,6 millones de euros; desde el paso de los inspectores de la AEMPS, superó a duras penas los 900.000 euros en medio año.