Rajoy, Feijóo y Camacho se desmarcan de la reforma constitucional de Aznar
El presidente del Gobierno aboga por el «diálogo y el acuerdo» con Cataluña.

Alicia Sánchez-Camacho y Mariano Rajoy.
Las palabras de José María Aznar no suscitan los fervores de antaño en el PP. Su duro discurso contra el nacionalismo, en el que reclamó una reforma constitucional para terminar con los chantajes y las veleidades independentistas, apenas encontró eco favorable en su partido. Es más, el presidente del Gobierno a la cabeza y dos dirigentes autonómicos de su absoluta confianza, el presidente de la Xunta de Galicia y la líder del PP catalán, salieron al paso de las palabras del expresidente para descartar los cambios constitucionales en estos momentos.
Mariano Rajoy, testigo directo y mudo del discurso de Aznar, señaló que la vía para salvar la diferencias con los nacionalistas, y en concreto con el desafío soberanista de Artur Mas al que no citó, es la del «entendimiento, el diálogo y la voluntad de acuerdo». Lejos de sumarse a la reforma constitucional dibujada por Aznar, el presidente del Gobierno sostuvo que «en un tiempo de tantas dificultades» se requiere «responsabilidad y moderación», cualidades que, a su juicio, adornan a la candidata del PP para las elecciones catalanas, Alicia Sánchez Camacho, a la que presentó en un desayuno informativo.
La presidenta de los populares de Cataluña rehuyó las elipsis de su jefe de filas y apuntó que entrar en un proceso de «recentralización» del Estado autonómico, que es en sístesis lo que puso Aznar sobre la mesa, no es lo más conveniente. Lo que hay que hacer, concretó, es evitar «los desajustes y duplicidades existentes» entre las distintas administraciones. Tampoco es el momento, prosiguió Sánchez-Camacho, de abordar una reforma «competencial» de las comunidades autónomas, si cabe hay que «modernizar» un modelo de Estado que ha sido «uno de los mayores éxitos colectivos» de los españoles aunque ahora muestre desajustes.
Problema adicional
El presidente de la Xunta de Galicia también descartó la modificación de la Carta Magna porque encararla ahora «supondrá un problema adicional a los que ya tenemos». Alberto Núñez Feijóo apuntó en ABC Punto Radio que los cambios constitucionales habrán «de hacerse», pero no en estos momentos que «tenemos ya bastantes problemas» con la crisis.
Aznar reclamó el miércoles por la noche, durante la entrega del premio Faes de la Libertad al escritor Mario Vargas Llosa, una reforma de la Constitución porque «quizás haya llegado el momento de abordar una reforma que nos permita tener un Estado más ordenado». Esta reforma, precisó, debería servir para «reafirmar la libertad» frente a «los chantajes, las imposiciones y las maniobras de exclusión» de aquellos que amenazan «con internacionalizar un supuesto conflicto». Y esto lo hacen, subrayó, «quienes exigen ser reconocidos como moderados», en obvia alusión a CiU.
El ex presidente del Gobierno no hizo más que expresar en público lo que un sector del PP, el más conservador y nacionalista, comenta en privado.
Este sector, que cuenta con un fuerte respaldo mediático en Madrid, demanda una firmeza mayor frente al reto planteado por Artur Mas, discrepa también de la estrategia antiterrorista y aboga por una reforma constitucional que rebaje el autogobierno autonómico y recupere competencias para el Gobierno central. Sus quejas, de todos modos, no han suscitado todavía enfrentamientos profundos en el PP.