El PP echa el resto para lograr la segunda plaza en Cataluña

Esperanza Aguirre, ayer, en Tarragona.
El PP se ha tomado muy en serio las elecciones catalanas, consciente de que pueden ser decisivas no solo para determinar unas nuevas relaciones entre Cataluña y España, sino porque pueden marcar la tendencia del mapa político español en los próximos años. Además, porque por primera vez el PP puede abandonar su posición marginal en Cataluña y convertirse en la segunda fuerza del Parlament, un objetivo no hace mucho impensable y que a día de hoy acaricia con los dedos.
Por ello, el PP se ha volcado desde el primer día en la campaña catalana con una presencia masiva de sus dirigentes más relevantes que se han erigido como los únicos defensores de la unidad de España y los únicos que pueden frenar el avance del soberanismo.
El desembarco que realizaron ayer cinco de los líderes más significativos del partido, Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal, José Manuel García-Margallo, Esperanza Aguirre y Javier Arenas, dando continuidad a la doble visita de Mariano Rajoy en el arranque, es una buena muestra de que el partido gubernamental pretende echar el resto en las elecciones del 25 de noviembre con un ataque sin tregua al proyecto soberanista de Mas.
Lo hizo, eso sí, con un doble discurso: el que transmitió la vicepresidenta, apelando al votante conservador de tinte más moderado, y los más contundentes, protagonizados una vez más por el ministro de Exteriores o la secretaria general del partido.
Artur Mas, que el lunes afirmó que entrará en el cuerpo a cuerpo contra las «amenazas» del PP, reclamó ayer a los dirigentes populares que cambien su tono y traten a Cataluña de forma educada y respetuosa. «Que pongan bien el termómetro respecto a lo que pasa en Cataluña porque las cosas han cambiado y hay un movimiento de mucha gente que va en una dirección determinada», advirtió.